Cuando los aztecas llegaron a Mesoamérica, ya existían ciudades estado como las de Azcapotzalco y Texcoco. Al principio: "Los mexicas despreciados por su barbarie, se vieron empujados de un área a otra, deteniéndose, invariablemente, en lugares donde existían fuertes asociaciones toltecas".
Estuvieron supeditados a Azcapotzalco, bajo los reyes Tezozómoc y Camaxtla, que entre otras cosas perseguían a los de Texcoco. Los tres primeros reyes aztecas son Acamapichtli, Huitziláihuitl Y Chimalpopoca. Sus reinos van del año de 1376, al año de 1427. Si tomamos como referencia el año en que comenzó a gobernar el primer tlatoani, nos damos cuenta de que son 145 años antes de la llegada de los españoles; son tan forasteros los unos como los otros.
Segundo: Son un pueblo cuya ferocidad es demostrada muchas veces. Recuerden a las orejas de los xochimilcas. Van a ser culturizados por la tradición tolteca; Como los romanos lo fueron por los griegos.
Tercero, para quedar bien, reescribieron su historia. Cito: "La migración mexica ha de verse tanto a la luz del empeño general de los aztecas por reivindicar la herencia tolteca como de la reescritura que los mexicas hicieron de su historia tras llegar al poder en 1428. En esta época el rey Itzcóatl quemó todos los códices primitivos y se redactaron nuevos textos históricos y religiosos en versiones más acordes con las ambiciones imperiales de los dirigentes mexicas." (Pag 40)
Ya sabemos que llegaron al lago de Chapultepec, fundaron Tlatelolco y después Tenochtitlan. Aquí nos detenemos a subrayar la importancia de Itzcóatl, y junto con él la de su tío Tlacaelel que era una especie de gran sacerdote, y la de Moctezuma.
En la página 44 se nos informa: "En la época imperial, el conjunto del pueblo mexica tuvo también una divinidad nacional, su belicoso dios tutelar Huitzilopochtli, el colibrí de la izquierda o el colibrí del sur. Este dios era uno de los pocos elementos singulares del panteón mexica."
En la pág49: "Si de los dioses pasamos a su culto, vemos que los mexicas (como las demás ciudades estado del postclásico tardío) no solo heredaron de los toltecas el militarismo y la obsesión por la genealogía, sino también su espeluznante versión del ritual religioso mesoamericano. Los sacrificios humanos eran esenciales para los cultos de muchas divinidades y en las principales festividades del ciclo del calendario. Los sacrificios, como corresponde a la complejidad de la ideología, adoptaban aspectos muy diversos, según el contexto sagrado de la ofrenda, la víctima podía ser decapitada, quemada, ahogada, estrangulada, despellejada viva, despeñada desde una gran altura, muerta en combate ritual o por inanición, empalada en un potro y asaetada con flechas, o podían aplastarle la cabeza."
Pag 51: "A comienzos del siglo XV, acaso se intensificaron los cultos en Tenochtitlan a causa de los iniciales éxitos de los guerreros de la élite de una mayor afluencia de cautivos y del creciente interés de una religión estatal y un ritual encaminado a enaltecer su prestigio. No cabe duda, sin embargo, de que antes de los cambios generalizados de 1428 ni la ideología mexica ni ninguna otra ideología estatal de Mesoamérica había podido conformar los actos sacrificiales y la cosmología religiosa en un culto imperialista unificado. Solo después de la formulación de este culto, bajo la transformada divinidad protectora de los mexicas, Huitzilopochtli, pudieron parecer provechosas o justificables las carnicerías masivas del período imperial."
Mi pregunta es: ¿Qué tiene que ver las características imperiales de los aztecas, con el estado, supuestamente amoroso, que intenta fomentar nuestro presidente? La maqueta del zócalo no tiene sentido sin los dioses que lo habitan: Huitzilopochtli, Tláloc y Quetzalcóatl. Además, que a un lado debe de situarse el Tzompantli, la empalizada de cráneos, y también, recatarse los juegos de pelota, que debajo de la catedral hay tres, según tengo entendido.
Pero apenas comenzamos. Nos falta analizar la figura del comerciante en todo el sistema político y las características de la educación, que es lo diametralmente opuesto a los usos actuales. ¿López Obrador sacrificará alguna víctima, en esa maqueta que se ha mandado a construir? ¿Despertaremos a Huichilobos para entrar de lleno al sistema imperial de gobierno? Este artículo continuará.
(Me baso en el libro: Religión e imperio, de Conrad/Demarest)