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Ensayo sobre la cultura

Una ciudad

JOSÉ LUIS HERRERA ARCE.-

La ciudad es el espacio en donde vivimos. Los servicios los obtenemos de ella; más bien dicho de las personas que se encargan de administrarlas, de hacerlas crecer. Brillar en el firmamento; apoyados por el empuje de los propios ciudadanos. Lo que hay en la ciudad habla de nosotros mismos; igual lo hacen las casas que habitamos. Nuestras vidas se reflejan en sus fachadas, jardines, ventanales, detallitos y detallotes. Son elementos culturales que nos expresan.

Cuando viajas a otras ciudades, lo haces para conocer sus formas de vida. Te das cuentas si son pujantes o si son tradicionalistas. La arquitectura, la escultura, te dicen algo. Las iglesias, los mercados, las calles, el comercio. Las novedades que surgen de repente, los grandes edificios, las construcciones históricas. Hay ciudades que viven y se inventan todos los días y las hay que se dejan morir hasta convertirse en fantasmas. Unas viven del pasado y otras viven hacia el futuro. Unas, respetan a sus habitantes, concediéndoles los servicios, y otras los desprecian, dejándolos sin ellos.

Nuestra ciudad, ¿de cuál tipo es?

"Vencimos al desierto" es una frase que se gestó hace cincuenta años cuando sentíamos que nuestro comercio, industria, agricultura y ganadería se estaban volviendo importantes. Nacían los grandes nombres que nos daban a conocer en toda la república. Peñoles, desde finales del siglo XIX, Lala, Soriana, Cimaco, y muchas otras de las cuales sabemos poco, pero que exportan sus productos a otros países y dan fuentes de trabajo a los laguneros. Surgieron muchas universidades y se construyeron malls. Éramos un cruce importante en los caminos. Nuestro nacimiento se debió al ferrocarril y no veo en parte alguna el gran homenaje que se debió haber hecho a este medio de transporte; solo existe un museo en la avenida revolución. Como tampoco existe un monumento al algodón, el primer producto que fue cultivado en nuestros surcos, de la viña existe un viñador; de la leche, las vacas locas. Podría haber más.

El político presume lo que hace, pavimentar las calles. Eso nos lo cobran en los recibos que pagamos a principio de año por nuestras casas. Eso es el mantenimiento mínimo que debe de tener nuestra ciudad. De ahí en más, qué es lo que tienen que presumir nuestras autoridades. Las ciudades buscan su esplendor, es lo que vas a ver a las otras; en la nuestra, que van a venir a ver. El Cristo es la obra del padre Tenorio y se salió con la suya para que pusieran el funicular.

A los antiguos políticos se les ocurrió la fuente del pensador y la avenida Morelos que estaba llena de estatuas que alguien eliminó por ser inmorales. El estadio de la revolución que en su tiempo "era". A los últimos gobiernos que se les ha ocurrido. ¿El hemiciclo a los niños héroes? ¿Las fuentes de Torreón jardín?

En dónde está la creatividad de los nuevos políticos y de las gentes que los asesoran. ¿La puerta de torreón? Pues sí, es un acierto. Paso a pasito se llenan las ciudades de esplendor.

Falta gente que tenga imaginación. Se han dejado ir oportunidades como la fiesta de las etnias que se dejó de celebrar porque no hubo continuación. No fue reemplazado con nada. Eventos como este dieron vida a los cervantinos en Guanajuato o a la feria del libro de Guadalajara que ahora son de proyección internacional.

Si pensamos en los pobres, la única manera que tienen de disfrutar de espacios agradables son los cívicos: Mercados, plazas, corredores, deportivos, iglesias, estaciones del metro, estaciones del metrobús, escuelas, universidades. Hay formas de cultivar la estética cuando pones en las ciudades cosas bellas. Siempre falta algo, sobre todo para los rumbos donde crece la ciudad. Conformarnos con el mantenimiento de lo básico es muy poca cosa. Las materias pendientes hasta hoy son el agua y el metrobús; a los niveles de gobierno que les competa.

Hay que sacar a una ciudad de la apatía; necesitamos fortalecerla, lograr que sea un lugar digno en donde vivir, a pesar de las adversidades.

Fuentes, estatuas, parques, jardines, eventos comunitarios. A ver si los que vienen se les ocurren mejores cosas que a los que se van. Pero, existe el covid para echarle la culpa. Ese es el reto. Términos a medias ya no son posibles. Ya olvídense de los semáforos. Estaban mejor los anteriores; por lo menos tenían mejores estructuras, estos son más endebles.

Todos queremos tener una casa bonita, confortable.

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