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Entendimiento práctico de la COP26

EDGAR SALINAS URIBE

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, cuya edición en proceso ha sido conocida como la COP26 es, con mucho, el encuentro multilateral más relevante del año por sus posibles impactos en la configuración del futuro de la producción y el consumo en el planeta. Sin embargo, estos doce días de múltiples actividades está generado una enorme cantidad de noticias, declaraciones, manifestaciones y acuerdos y ese volumen puede dificultar una comprensión práctica del significado de todo esto. Esa cantidad de datos e información no deberían ser una barrera o un motivo para alejar del tema sino, por el contrario, un estímulo para la curiosidad, el interés y el compromiso.

Lo primero que resaltaría de la COP26 es lo básico, es decir, se trata de un encuentro de partes donde líderes de naciones, comunidad científica y sociedad civil en general se reúnen para abordar la cuestión del cambio climático y cómo enfrentarlo, los compromisos necesarios y los cambios implicados a fin de detener la marcha hacia la catástrofe. El encuentro contiene una obviedad, aunque no necesariamente sea considerada así ni se hayan asumido los riesgos que anuncia: es una conferencia acerca del cambio climático planetario, una condición de la realidad corroborada por la ciencia y posicionada en el discurso multilateral. Esto no quiere decir que haya unanimidad en el ámbito político, pero la negación de esa realidad proviene precisamente de grupos cuyas posiciones políticas suelen ser contrarias a la democracia, el respeto a los derechos humanos e, incluso, a la vacunación ante pandemias como la vigente. Lo importante, en términos de objetividad, es que la realidad del cambio climático se encuentra aceptada en la comunidad científica.

Un segundo aspecto importante para un entendimiento práctico de la COP26 es que el cambio climático referido alude a los cambios globales en las temperaturas promedio de la tierra. Si bien hay movimientos hacia arriba y hacia abajo en las temperaturas que se consideran naturales, estas han entrado en una dinámica de varias décadas caracterizadas por la rapidez en los incrementos cuyos impactos notorios son observables en el medio ambiente planetario, de manera que, en los bosques, ríos, plantas, animales y, en fin, en los diversos ecosistemas está presente, para mal, dada la degradación y afectaciones, la huella del cambio climático.

Un tercer aspecto para el entendimiento práctico de la COP26 está en ubicar las causas de esta situación. El consenso científico apunta a la actividad humana, al humano fabricante de la nueva creación, como la causa de la anormalidad del cambio climático. La producción y el consumo de la humanidad ha implicado un uso excesivo de los denominados combustibles fósiles que al quemarse liberan sustancias y gases propiciando el efecto invernadero, y sin los cuales la actividad industrial, del transporte, la construcción y de producción de alimentos de los últimos ciento cincuenta años no habría sido posible. La deforestación y urbanización, la contaminación de los océanos y el volumen gigantesco de residuos para cubrir el consumo de una población que en los cincuenta años recientes ha crecido en cuatro mil millones acumulan factores que han propiciado la anormalidad.

Un cuarto aspecto para el entendimiento práctico de la COP26 sería la distinción entre los encuentros paralelos. Por un lado, se realiza en la sede oficial la reunión en que las naciones discuten y llegan a acuerdos para enfrentar la situación. Generalmente en este espacio también participan científicos y activistas invitados. De manera paralela, casi siempre en las calles, toma forma el encuentro de activistas no invitados al espacio oficial. En esta conferencia (y en varias de sus más recientes ediciones) el protagonismo ha sido de las mujeres y, en general, de jóvenes.

Estos puntos básicos para el entendimiento de la COP26 me parece que ayudarán a dimensionar la pertinencia, factibilidad y alcance real de los acuerdos a que se lleguen de cara al reto enfrentado. Y también a hacer una lectura desde la consideración de las otras voces, la de las naciones que menos contribuyen al problema pero que en mayor medida sufren las consecuencias. De allí la esperanza representada en las jóvenes de África, América Latina y Sur de Asia, principalmente.

@EdgarSalinasU

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Escrito en: editorial Edgar Salinas Uribe

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