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Farol de la calle

Sin lugar a dudas

PATRICIO DE LA FUENTE
"El diplomático es una persona que primero piensa dos veces y finalmente no dice nada".— Winston Churchill

Con la llegada de Trump a la Casa Blanca se suspendieron las Cumbres de Líderes de Norteamérica que solían celebrarse cada año. Tras un lustro, los presidentes Joe Biden, Andrés Manuel López Obrador y el premier canadiense Justin Trudeau reanudan dichas reuniones donde abordarán temas sobre seguridad, comercio, migración y la pandemia por COVID-19. 

La relación con Joe Biden tuvo todo menos un inicio con el pie derecho. Durante semanas, el presidente de México -quien al parecer apostaba por la continuidad de Donald Trump en la Casa Blanca- se negó a reconocer el triunfo de Biden y felicitarlo. Ahora, López Obrador pretende enmendar su desacierto apoyando la iniciativa de su homólogo norteamericano que busca la regularización de 11 millones de indocumentados.

Además, en un aparente distanciamiento de la Doctrina Estrada que dice respetar, el presidente afirma que expondrá a los congresistas estadounidenses que no se sumen a la medida.

Acostumbrado a hablar y gobernar únicamente para su base de votantes, Andrés Manuel López Obrador rara vez se pronuncia sobre asuntos internacionales, ámbito donde ha dado visos de ser un neófito. La escena mundial no le genera réditos políticos, de ahí su aparente desinterés por lo que ocurre más allá de nuestras fronteras.

Empecinarse en proyectos faraónicos como la construcción de refinerías, el desdén por las energías limpias y la apuesta por una reforma eléctrica que significa una clara regresión al pasado, lo hacen ver como un jefe de estado que habita en un tiempo y espacio distinto a sus homólogos.

Las conferencias mañaneras, sitio donde abundan las verdades a medias que tienen todo menos valor informativo, se basan en ir dosificando una larga telenovela que busca dictar agenda y mantener entretenida a una audiencia cautiva. En dicho guion no hay lugar para lo que ocurre en otros sitios, mucho menos para el análisis ponderado. 

En opinión de Christopher Sabatini, investigador principal del Programa para las Américas de Chatham House, "La falta de una política exterior es evidente. Con su involucramiento en las instituciones multilaterales y las discusiones globales de política exterior, México venía proyectándose de manera prometedora como una potencia media en crecimiento. Ahora, lo que apreciamos es una ausencia", señala.

Al comenzar el sexenio, López Obrador afirmó que sus prioridades serían garantizar la paz y mejorar la economía y el bienestar, algo que claramente no ha ocurrido. "No quiero ser candil de la calle y obscuridad en la casa", dijo al afirmar que "la mejor política exterior es la interior".

Sin embargo, a últimas fechas el presidente parece haberles tomado el gusto a los viajes al extranjero. Durante tres años, la política exterior ha estado a cargo de Marcelo Ebrard, quien desempeña su papel con cierto decoro y relativa independencia, pese a que la mayoría de nuestras representaciones diplomáticas sufrieron graves recortes en aras de una mal entendida austeridad.

Hace algunas semanas, López Obrador encabezó la primera sesión del Consejo de Seguridad de la ONU que preside México durante el mes de noviembre. Ahí presentó un plan mundial de fraternidad para atender a los más de 700 millones de personas que sobreviven con dos dólares al día. 

Dicho mecanismo pretende recaudar un billón de dólares mediante tres fuentes de ingresos: aportaciones de las mil empresas más grandes del mundo, una contribución anual del 4% de las mil mayores fortunas y el 0;2 % del PIB de cada uno de los países miembros del G-20.

Político pragmático al fin, el presidente de México parece por fin haber entendido la importancia de la relación trilateral y la necesidad de mostrar un frente unido con Estados Unidos y Canadá, con quienes además de la vecindad nos une, también compartimos un tratado económico cuya importancia es insoslayable.

"Hay condiciones inmejorables para que este instrumento que es el tratado nos ayude a reactivar nuestras economías, crear empleos, que haya bienestar, que no se quede estancada América del Norte ante la expansión de otras regiones del mundo", detalló el mandatario.

Hacen bien Biden, López Obrador y Trudeau retomando la "Cumbre de los Tres Amigos". La ausencia del jefe del Ejecutivo mexicano en foros y cumbres internacionales no ha traído nada bueno para el país.

Twitter @patoloquasto

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