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IBERO TRANSFORMA

DUELO Y PANDEMIA

LAURA ELENA PARRA

"La muerte es la cesación permanente de todas las funciones clínicamente observables del organismo como un todo y pérdida permanente de la conciencia por el organismo en todas sus partes identificables", señala el filósofo Bernard Gert. Además de este hecho biológico, la muerte tiene implicaciones familiares, sociales, legales, espirituales, etcétera.

Existen tres tipos de pérdidas: las pérdidas esperadas, las pérdidas deseadas y las pérdidas repentinas (como las que ha provocado el Covid). El tipo de pérdida dará lugar a un duelo diferente. La doctora Elisabeth Kübler-Ross (pionera en las investigaciones de los procesos de muerte) planteó que el duelo pasa por cinco etapas: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación. Estas etapas se presentan en menor o mayor grado dependiendo del tipo de pérdida. Es necesario aceptar la pérdida, pero esto se torna difícil sobre todo en el contexto en que nos encontramos hoy, en el que miles de personas han perdido la vida.

Las autoridades han exigido contención y aislamiento, de manera que las personas que han enfermado de Covid sólo pueden ir al hospital en compañía de un familiar, sin embargo, si tienen que ser internados, se quedan solos, sin nadie cercano que los acompañe. Debido a esto, cuando se deja a un familiar o a un amigo en estas circunstancias, la posibilidad de no verlo nunca más genera un gran temor.

Perder a un ser querido siempre es difícil, sobre todo si la muerte es repentina y ni siquiera se tiene la oportunidad de acompañar en sus últimos momentos a los padres, hijos, compañeros de vida y amigos. Además del dolor y la impotencia, en un gran número de casos los familiares viven con la culpa de haber dejado internado a un ser amado que finalmente murió solo, sin la posibilidad de despedirse, en un espacio ajeno al suyo y al cuidado de extraños.

En este momento, miles de personas están enfrentando una o más pérdidas como resultado del coronavirus, con las consecuencias físicas, psicológicas, emocionales, morales, sociales y legales que se presentan a raíz del duelo. Cuando las noticias de muerte llegan a través de una llamada telefónica o de maneras distintas a las que se pensaba, la impresión emocional es devastadora. Esto genera procesos de duelo que tardan mucho en llegar a la etapa de aceptación y, en algunos casos, no se pueden superar por sí solos, sino que requerirán acompañamiento profesional para salir adelante.

Finalmente, para recuperarnos de una pérdida es necesario vivir nuestro duelo y las emociones que nos genera. Vigilar nuestra salud. Cuidar nuestros hábitos de sueño, alimentación y aseo. Hablar acerca de nuestra pérdida. Realizar homenajes y rituales para despedirnos de nuestros familiares y amigos y, de ser necesario, debemos pedir ayuda profesional. Sin embargo, mientras estemos con vida tenemos la oportunidad de comunicarnos con nuestros seres queridos, expresarles nuestros sentimientos hacia ellos y compartirles lo que significan en nuestras vidas.

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Escrito en: Ibero transforma

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