Hace algunos años tuve la oportunidad de conocer el proyecto Horizonte 2020 de los colegios jesuitas de Barcelona, proyecto que dio la vuelta al mundo por considerarlo revolucionario y disruptivo. De entrada, se planteaba eliminar las asignaturas, dijeron adiós a los exámenes e hicieron cambios en la gestión educativa. Xavier Aragay fue el líder del proyecto. Fue un actor clave para llevar el cambio a las aulas. Actualmente, ya independiente, encabeza un equipo que acompaña y lleva a la práctica procesos de experiencias de innovación en las instituciones educativas. Todo el camino emprendido con los colegios jesuitas de Barcelona lo ha compilado en un libro titulado "Reimaginando la educación. 21 claves para transformar la educación". En él se propone ser un medio para involucrar, ayudar, reflexionar y a cambiar la mirada. Con una propuesta clara de compartir su andar por más de 25 años como directivo y profesor, vinculados a procesos de transformación. Ofrece una concienzuda reflexión de la necesidad de un cambio señalando que el cambio no es técnico ni se da cambiando leyes o aportando recursos económicos. Parte de la premisa que la transformación educativa se da con la convicción y participación de todos los actores que forman parte de la comunidad educativa: maestros, alumnos, familias, directivos, personal de apoyo, etc. Siempre pensando el cambio de abajo hacia arriba.
Es interesante el planteamiento de 21 elementos según su experiencia para llegar a buen puerto se requieren integrar. Se trata de claves para realizar el cambio educativo, sin ellos, difícilmente se puede dar un cambio. Cada elemento parte de una palabra que encierra una trascendencia en la ruta del cambio. Reiteradamente Aragay señala la intención del libro es inspirar, ayudar a reflexionar. Los elementos que propone: párate, visualiza, diagnostica, equípate alíate, sorprende, planifica, confía, comunica, invita, empodera, apasiónate, contagia, sueña, crea, reconsidera, transforma arriésgate, disfruta, evalúa e imagina.
Xavier advierte que los elementos propuestos no son una receta de cocina, que se apliquen paso a paso. Comparte que la educación para reimaginarse requiere de conexión interna, convicción personal, cierto grado de audacia. Concebir que las instituciones educativas son personas, que hacen cosas en interrelación con otras, solamente la persona puede decidir realizar un cambio educativo y solo si lo decide en su interior, si lo decide libremente, si sueña y se arriesga a dar el salto. La fuerza para el cambio radica en la conexión entre la vocación y la mirada a la persona y al futuro.
Los obstáculos que enfrenta el cambio son las inercias y costumbres producto de años de actividad; marcos mentales desajustados a la realidad y al futuro. Las creencias limitantes y no contrastadas. Los miedos individuales y colectivos, la dependencia de la administración educativa y la poca confianza en los propios educadores y equipos.
Finalmente, como lo teje en todo su itinerario para que se concrete el cambio es imprescindible la participación de cada uno de los integrantes de la comunidad educativa. Cierra con una cita elocuente de Antoine de Saint Exupéry: "Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho".