De luz y colores se llenó el Panteón Guadalupe en Monclova durante la celebración del Día de Muertos.
El Panteón Guadalupe se llenó de luz y colores. Miles de veladoras iluminaron cientos de tumbas, cruces, altares y arreglos florales que vistieron al camposanto la noche del 2 de noviembre en una fiesta para recordar a los muertos.
El terreno consagrado de Monclova abrió sus puertas en 1899 y alberga alrededor de 20 mil tumbas, muchas compartidas por varios miembros de familias que se han ido de este mundo.
Veinte catrinas monumentales y dos mojigangas en el pasillo principal del panteón recibieron a cerca de cinco mil deudos que llegaron a visitar a sus fieles difuntos desde las siete de la tarde.
Cientos de visitantes arribaron con aguas frescas, golosinas y alimentos, para compartir con sus seres queridos, vivos y muertos.
En cada capilla, lápida o tumba de tierra, decenas de flores aromáticas y de colores, rodeadas por velas y veladoras. embellecieron las reuniones familiares de los vivos que llegaron para recordar a sus muertos.
La "Alumbrada" es una tradición centenaria que fue adoptada en Monclova hace apenas unos años. Desde su primera realización miles de monclovenses llenaron el camposanto en la noche para celebrar con esta fiesta ancestral a sus seres queridos que se marcharon.
Comida típica, aguas de frutas, refrescos y golosinas fueron extendidos en las lápidas para compartirlos con propios y extraños, vivos y muertos y seres de aquí y del más allá.
Grupos de adultos, jóvenes y niños cantaban con guitarras o a capela las canciones que gustaban a sus difuntos. Otras familias llevaron grupos de música folclórica o mariachis para la interpretación de viejas melodías vernáculas.
Otros en cambio, sentados, recordaban historias y anécdotas vividas con los que se fueron.
Al centro de la necrópolis una exhibición de altares y catrinas engalanó la escena iluminada solo con las luces de las veladoras.
Entre tumbas y criptas, decenas de niños y jóvenes deambularon vestidos como cadavéricos catrines y catrinas.
A las 9:45 de la noche, los deudos se despidieron nuevamente de sus fieles difuntos y prometieron regresar el próximo año para volver a platicar y recordar.