Por cuestiones de la dichosa pandemia, los calendarios de la Eurocopa y la Copa América coincidieron en este julio del 2021, la frase más gastada de la historia es “toda comparación resulta odiosa” pero vaya que aplica a la hora de ver los partidos de un lado y otro del mundo. Un futbol que puede a veces resultar monótono, sobre todo cuando se enfrentan selecciones de segundo o tercer rango de Europa, pero qué, aun así, nos ofrecen un despliegue de frenesí corriendo por toda la cancha sin escatimar el esfuerzo, llevando el físico a lo máximo, terminan los partidos exhaustos después de haber dejado absolutamente todo en el campo.
Y cuando chocan selecciones de alto rango, el show entonces es simplemente hermoso, viendo a titanes de la cancha cuyo único objetivo es jugar a ganar. Parte rescatable de estos tiempos tan raros es que la Euro se juega en todo el viejo continente, ingleses, italianos, franceses, daneses, etc. han jugado en sus hermosos estadios y con el fervor y apoyo de su gente, dándole un plus al espectáculo.
Esta edición de la Euro no ha decepcionado en lo absoluto, los que tenemos el gran privilegio de poder ver los partidos en horas de trabajo o de comida, damos gracias a los dioses del balompié por adornar nuestros mediodías. Ya estamos llegando a la parte de la Euro que se podría decir es como una súper liga, quedaron 16 selecciones y luego restarán ocho, pura crema y nata, puro futbol champán como dice el chocante del Kikín Fonseca.
Por otro lado, la oscura Copa América, mínimo seis de diez seleccionados navegan en mares de mediocridad absoluta y dos más de plano dan pena. Brasil y Argentina no en balde campeones mundiales medio que animan la competencia. Otro campeón del mundo, Uruguay, no carbura y los partidos son un verdadero pentobarbital (medicamento que induce al sueño y es un aliado importante para combatir el insomnio).
En nada ha ayudado a Conmebol que se juegue su Copa, (que es todo su orgullo) simultáneamente con la Euro, el contraste es brutal, y aquí es conveniente recordar las palabras del tenista argentino Diego Schwartzman después de disfrutar el fantástico duelo entre Djokovic y Nadal, Diego dijo: ”¿estos juegan el mismo deporte que nosotros?” Así, nos quedamos los televidentes después de contrastar ambas competencias. Vemos a los europeos pisando el acelerador a fondo y luego a nuestros americanos deambulando cansinamente por las pésimas canchas de Brasil, e irremediablemente nos hacemos la misma pregunta: ¿están jugando a lo mismo estos güeyes?
La principal diferencia entre americanos y europeos, es la gambeta o el dribling, que solo los de este continente saben hacerlo con la debida belleza y propiedad, pero cada vez la usan menos y caen en una mala imitación de la escuela europea. Messi y Neymar son nuestros pastores y pare de contar. Ojalá en la ronda nocaut, la competencia más vieja del mundo se acerque lo más posible al nivel técnico exhibido en las canchas europeas dignas para jugar billar.
Eso sí, ánimas que nunca la Eurocopa se empate con nuestra impresentable Copa Oro, de ser así, la vergüenza nos invadirá como nunca, imagínate ver un Italia contra Austria y luego por la tarde un irresistible Jamaica contra Guatemala. No, Dios nos guarde.