"Lobita" vivió desde cachorrita en Parque Fundadores, para todos aquellos visitantes frecuentes, por ahí en algún lugar en algún momento se encontraron con ella.
Su tiempo de vida fue largo, posiblemente más de 16 años, no tenemos el dato exacto, una vida larga y llena de experiencias siempre muy gratas.
Desgraciadamente los años y un cáncer linfático terminó con la presencia física de ella el día 6 de Octubre del presente año.
Afortunadamente fue aceptada para vivir en ese espacio, ella siempre muy activa, en algún momento se le llamó "La Comandante Loba", ya que siempre hacía los rondines con los guardias que resguardan y cuidan el parque las 24 horas.
Los acompañaba cuando llegaban a su turno o cuando salían al término del mismo, conocía el uniforme y las camionetas de la policía. Siempre estaba al lado del agente en turno.
En tiempos de mucha inseguridad, igual estaba lista siempre y avisaba a los agentes de algo extraño que estuviese sucediendo.
Siempre respetuosa, discreta, educada y muy agradecida, un ser fuera de serie.
Se habla de que tuvo una camada en el parque, se esterilizó con el Dr. Miguel Dávila, y desde ese momento tomamos la responsabilidad de cuidarla, vacunarla y alimentarla diariamente durante todos estos años, mañana y tarde se le llevaba su comida.
Para ella era terrible la pirotecnia, perdía el control y en dos ocasiones se perdió, desquiciada por los cohetes que siempre hemos pugnado que desaparezcan. Afortunadamente, y después de 15 días, regresaba, sucia, flaca y cansada, supo orientarse y regresar.
En el parque tenía su cuarto, su casa, su cama, ella tenía todo ese espacio verde para disfrutarlo, era su casa.
En algún momento me pidieron que la sacara el Consejo del Parque Fundadores, ya que de lo contrario se hablaría con control canino (perrera) para que fuesen por ella, se le buscó adoptante, y se consiguió el objetivo, pero jamás se acopló, regresó a fundadores, era su casa por siempre. En ese entonces se habló con el alcalde en turno, afortunadamente accedió.
Se le extraña mucho, en lo personal todas las mañanas le llevaba su alimento, eran momentos de convivencia, comunicación y de percibir su estado de salud y de ánimo. Los visitantes frecuentes tal vez algunos, se preguntarán ¿Dónde está Lobita?...Lobita ya está en otra dimensión, en un estado de más luz y felicidad. Se dice que cuando uno muere, nos reciben, estoy convencido de que sí, ella esperará a todos los que de alguna forma convivieron y le dieron cariño y amor. En alguno de sus espacios en el parque, se sembrarán una parte de sus cenizas.
Hoy por la mañana me llamó un agente con el que ella convivió, me preguntaba por Lobita, que se había enterado que estaba algo enferma, la respuesta ustedes ya la conocen…
Gracias a Loba por tantos años de compañía, amor y lealtad que solo ellos pueden ofrecer, son seres muy evolucionados, trascendidos, si supiéramos lo que ellos nos dan, el mundo sería muy diferente.
Gracias al Dr. Dávila por permitirme poder publicar en su columna esta historia real.
- Alejandro Álvares Simental
Y AHORA PARA TERMINAR UNA GOTA DE FILOSOFÍA: La vida es propiedad de Dios mi compromiso es vivir.