Lagunero que en todos los ámbitos de la vida, llevó el deporte.
De luto, se vistió la familia del futbol americano en la Comarca Lagunera, al suscitarse ayer el fallecimiento de José Antonio Madinaveitia Chávez, destacado practicante de diversas disciplinas, aunque las tackleadas fueron siempre su gran pasión.
AMANTE DEL DEPORTE
"Pepe Toño", como afectuosamente se le conoció, partió a su encuentro con El Señor, tras sufrir diversas complicaciones de salud, aunque fue tratado desde días antes, finalmente lo llamaron a jugar en el emparrillado celestial. Desde pequeño, practicó futbol americano en la AFAIL, destacándose por su fortaleza física, pero sobre todo por su liderazgo y su mentalidad a toda prueba, además de una actitud bromista que siempre causó simpatía entre sus compañeros de equipo e incluso a sus rivales.
Amante del deporte en todas sus facetas, si le invitaban a jugar golf, tomaba con gusto los bastones, se ponía el traje de baño para tirarse clavados, practicaba softbol, sus batazos y sus bromas aún resuenan sobre el diamante, seguía con ahínco el beisbol y visitaba cotidianamente el estadio de la Revolución, donde más de una vez se encargó de poner el ambiente y bailar junto a la señora de las papas. Seguidor ferviente de los Acereros de Pittsburgh, fue el claro ejemplo de una vida que jamás se podría dividir del deporte, se le veía practicándolo o bien, en la barra de algún bar, en una carne asada con amigos, tomando una cerveza y observando algún partido por la televisión.
Su gran pasión fue el futbol americano, lo realizó en todas sus versiones, como jugador, coach, directivo de ligas e incluso árbitro; todavía, en las ligas de veteranos, era siempre el líder de la defensa del equipo en turno, destacando con los Borregos Máster; su gran capacidad lo llevó a aprender directamente en el campo de entrenamiento de los Raiders de Oakland (hoy de Las Vegas), donde vivió una valiosa experiencia para transmitirla a los jóvenes jugadores laguneros. Deja "Pepe Toño" un legado de amor por el deporte y por su familia, su esposa y sus hijas guardarán por siempre el recuerdo de un hombre amoroso, respetado y muy querido adentro de la cancha y aún más, afuera de ella. Descanse en paz, José Antonio Madinaveitia Chávez.