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México en la ONU, ¿rendición de cuentos?

IGNACIO MORALES LECHUGA

Como lo ha hecho en más de 90% de sus discursos, el presidente mexicano dijo que hablará en la ONU de la corrupción y de su combate. No hay sorpresa. Esa ha sido la principal bandera y eje discursivo de su gobierno, que sigue acreditando en los hechos, ser el más tenaz opositor de la rendición de cuentas.

En el ranking mundial de la limpieza administrativa y las buenas prácticas que realiza la ONG Transparencia Internacional, con sede en Alemania, solo Dinamarca, Finlandia, Nueva Zelanda, Suecia y Singapur pueden ostentarse libres de corrupción, gracias a sistemas de rendición de cuentas apoyados por los gobiernos y los partidos y exigidos por la sociedad.

En América Latina sólo Costa Rica ocupa en 2021 el lugar 42. México figura entre los peores y más corruptos del mundo en el lugar 124, es decir 14 lugares más abajo que en 2018, sólo superado por Uganda, Camerún, Camboya y el Congo.

Sin auténticos sistemas anticorrupción, vivimos a diario la ideologización del fenómeno, que lo adjudica al neoliberalismo y la derecha política, aunque los escándalos estallen en el gobierno, en su partido oficial y entre el círculo de los colaboradores y familiares. Sobran ejemplos de personal de ayudantía carente de preparación que hoy ocupa cargos en áreas especializadas de la administración pública. Sin la rendición de cuentas -única kriptonita que debilita a la corrupción-, no hay superhéroe creíble.

En la 4T, la corrupción se perfila tan extendida como en los gobiernos "neoliberales". Sólo los medios informan cómo se asignan contratos, se desvía la justicia o se omite cumplir con las leyes y la Constitución sin consecuencia alguna.

Como sucede con el homicidio y el feminicidio, el instrumental anticorrupción le sigue haciendo a los delincuentes lo que el viento a Juárez.

El control de la corrupción administrativa impone seguir prácticas de transparencia y acceso a la información que saquen a la luz esa práctica clandestina, como sucedió con los Panamá Papers.

La historia enseña que entre más grande es el Estado, más se amplía la corrupción en las burocracias políticas y sus favorecidos, que convierten la corrupción incidental (siempre difícil de erradicar por tratarse de hechos aislados) en corrupción endémica que todo lo arrastra.

El ciclo neoliberal elevó en la mayor parte del planeta la esperanza y calidad de vida, acortó las distancias y expandió las tecnologías de la información, pero profundizó la brecha y los extremos entre ricos y pobres. Revisar y ajustar el modelo hacia un capitalismo social capaz de crear riqueza y repartirla mejor, aún está por verse.

Con todo, en un foro internacional no pocos quedarán sorprendidos ante un relato doméstico basado en datos increíbles o ven ondear un pañuelo blanco que declara a México libre de "corrupción neoliberal", por ello, que no se olvide el Presidente que su triunfo electoral se debió a su "honestidad" y compromiso de combate a la corrupción, sin embargo esto ha sido un fracaso más de su administración.

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Escrito en: editorial IGNACIO MORALES LECHUGA

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