"DOY GRACIAS AL SANTO MADERO PORQUE NACHO PUDO SALIR DE MI CUARTO SIN QUE LO VIERA MI MARIDO".
"Doy gracias a Santa Eduviges porque le debía yo 100 pesos a don Hipólito Guardiola, y antes de que se venciera el plaza lo mataron, y ya no me los pudo cobrar".
"Doy gracias a San Francisquito porque mi mujer se fue con otro y no ha vuelto".
"Doy gracias a la Virgen de San Juan porque creí que estaba embarazada de mi novio, y resultó que no, y pude casarme de blanco aunque fuera con otro".
"Doy gracias a San Isidro Labrador porque la inundación se llevó mi casa y mi parcela, pero también las del mi compadre Egidio, y con eso mi pesar fue menos".
"Doy gracias al Señor de los Milagros porque se me quitó lo borracho, pero luego de que murió mi mujer me volvió a dar, y ya no hay quien me regañe".
La devoción popular tiene recovecos como ésos que he sacado de retablos verdaderos. ¿Habrá algún teólogo que pueda explicarlos?