ESTE AMIGO MÍO NO QUERÍA A LOS GATOS.
Pensaba que son más inteligentes que él.
-Tú no tienes un gato -solía decir-. Un gato te tiene a ti.
Y sin embargo el otro día le sucedió algo muy curioso.
Fue a visitar a una hermana suya. Ella adoptó una gata que recientemente parió tres gatitos y una gatita. Tan pronto entró mi amigo la gatita fue hacia él y se le untó a la pierna, ronroneando.
-Le gustas -le dijo a mi amigo su hermana.
No necesito hacer más larga la historia, que por ser de amor es muy corta. Ahora mi amigo tiene una gatita en su casa.
-Es como una mujer -declara al mismo tiempo enojado y divertido-. Hace conmigo lo que le da la gana.
La gatita va hacia él y se le una a la pierna, ronroneando. Dice mi amigo, orgulloso:
-Le gusto.
¡Hasta mañana!...