TENGO UNA VASTA COLECCIÓN DE ESTAMPAS E IMÁGENES DE SANTOS.
Las más de ellas las he comprado con descuento, pues por mi voz y traza los encargados de las tiendas de artículos religiosos me toman por sacerdote. "Le rebajé el precio, padre". Yo no los saco de su error. Después de todo soy abuelo, que es ser dos veces padre.
¿De dónde me viene esa rara fascinación por los santos y las santas? Quizá de mi abuela materna, mamá Lata. Ciega ya, me hacía leerle en el Año Cristiano la vida del santo del día.
Ayer fue la fiesta de San Judas Tadeo, a quien llamamos San Juditas para distinguirlo del otro Judas, el Iscariote. San Juditas era primo hermano de Jesús, y se parecía notablemente a él, según se ve en el retrato del Rabí que el santo lleva al pecho. Otro atributo porta: el garrote con el que fue golpeado hasta morir, mártir de su fe.
San Judas Tadeo es el patrono de los casos difíciles y desesperados. Ayer yo encendí una velita ante su imagen y le rogué que le pidiera a su primo por mí, que soy un caso difícil y desesperado.
¡Hasta mañana!...