LA PALABRA "NAVIDAD" TERMINA EN "DAD".
Tal es el bello encargo del que se dio a nosotros en Belén como el mayor regalo.
Poder dar, en efecto, es una de las mayores gracias que nos es dada en esta época, la más bella del año. Los tiempos son difíciles, es cierto, pero hemos conservado el don precioso de la vida, y debemos agradecerlo. Siempre podremos dar algo de lo nuestro, no como dádiva o limosna, sino para hermanarnos con nuestro prójimo más débil en la fraternidad que a él nos une, y que en estos días se acentúa, pues recordamos el nacimiento -la natividad- del pequeño hermano que el Padre nos envió para mostrarnos el camino del amor.
Demos un poco de lo nuestro a quienes lo necesitan. El que ha recibido debe hacer que otros reciban. Aquél a quien se le ha dado debe dar.
Navidad...
Dad.
¡Hasta mañana!...