La semana pasada en este espacio se señalaba con tristeza el terrible desenlace del menor de 2 años de nombre Lían, que luego de sufrir un accidente jugando en el cuarto de su madre con su hermano mayor, de 4 años, se infringió una herida en una axila. Tras cinco horas en las que sus familiares buscaron un hospital donde lo atendieran luego de la primera intervención en la Cruz Roja, Lían entró en paro y murió por un shock hipovolémico.
A los días las autoridades de la clínica 16 del Instituto Mexicano del Seguro Social emitió un comunicado tratando de justificar lo acontecido, cuando en realidad Lían murió por la carencia económica de su familia y la deshumanización que suele suceder en los hospitales públicos de nuestro México. En el caso del pobre niño, de tan solo 2 años, falleció en Torreón.
Apenas una semana después de hablar y lamentar lo sucedido con el infante, esta semana se está denunciando un hecho que debe atenderse cuanto antes.
En una tintorería ubicada en la colonia Viñedos de Torreón se suscitó un hecho por demás lamentable, cobarde, vergonzoso.
Supuestamente, en antecedente al hecho, una clienta del lugar de lavado de prendas de vestir tuvo una discusión con la dueña del recinto debido a que estaba insatisfecha con el servicio que había recibido. Según información extraoficial, se trataba de que quien había solicitado los servicios estaba recibiendo otras piezas a las que había mandado a lavar, con lo cual se suscitó el diferendo.
El recinto donde sucedió todo por fortuna tiene cámara de video. Resulta que tiempo después de la discusión entre las dos mujeres por la ropa que se había dejado para su limpieza, la clienta insatisfecha vuelve al lugar acompañada presuntamente por su marido.
El tipo entra al lugar y se encuentra a una tercera persona, quien carga varias prendas y topan de frente. El señor le propina un seco empujón que ocasiona que la mujer en cuestión caiga abruptamente sobre sus espaldas. En ese momento otra mujer entra al local; supuestamente se trata de la esposa del agresor, quien parece decirle que su primera víctima nada tiene que ver con su pelea, por lo que le brinda ayuda para ponerse de pie. Mientras el varón se dirige a la barra donde seguirá dando muestras de su bajeza, la señora que le acompaña ayuda a quien acababa de ser lanzada al piso a recuperar las piezas que cayeron junto con ella. Las imágenes son claras en que quien fue la primera en sufrir una agresión nada tenía que ver, pero igualmente es ya una víctima. Luego el mismo delincuente se acerca al mostrador, detrás del cual se encuentra una señora, aparentemente la dueña del lugar, después tienen apenas un intercambio de palabras, con un lenguaje corporal en que el que se puede deducir que algo físico está señalando por los gestos que realizaba, y entonces sucede lo peor. El tipo lanza un golpe recto con su mano izquierda que impacta de lleno sobre el rostro de la presunta dueña del lugar, con quien apenas estaba discutiendo. La señora que recibe el puñetazo da unos pasos hacia atrás, pero rápidamente se reincorpora y continúa en la refriega, ahora verbal, puesto que el mostrador aparta por fortuna al cobarde señor, quien, como último acto de agresión, lanza mercancía que está sobre otra área del propio mostrador y, según la denuncia pública que se ha hecho, amenaza con volver al lugar a seguir ejerciendo violencia.
Qué vergüenza debe sentir el individuo varón que se atrevió a hacerle lo que en el video se ve a par de féminas. Cometiendo una clara violencia de género, con falsa valentía se atreve a apersonarse de esa manera a un lugar donde sabe que físicamente no tendrá resistencia. También la señora que lo acompañaba debe sentir pena, o de lo contrario qué pobreza de inteligencia tiene si no se da cuenta de que de ninguna manera se debe permitir que un hombre golpee a una mujer, máxime cuando se está en clara desproporción de fuerza.
Hay que exigir que esta pareja reciba el castigo ejemplar que se merece conforme a derecho, para que sirvan de escarmiento para todos aquellos cobardes que suelen abusar de su condición física para agredir a mujeres. Hay que estar atentos a que esto no suceda.