Asesinatos y corrupción política se estrechan la mano en el polvorín social de la Calcuta de 1919, enclave indio bajo dominio británico, para ambientar la primera incursión literaria del autor británico Abir Mukherjee. (ESPECIAL)
Asesinatos y corrupción política se estrechan la mano en el polvorín social de la Calcuta de 1919, enclave indio bajo dominio británico, para ambientar la primera incursión literaria del autor británico Abir Mukherjee.
De raíces indias, el escritor se propone en El hombre de Calcuta (editorial Salamandra) narrar la “verdad” sobre el Raj británico despojándose del romanticismo con el que cree que se ha contado siempre el pasado imperialista.
“No quería mirar a esa época a través de las lentes de ‘Downton Abbey’ que los británicos hemos puesto a toda nuestra historia”, comenta a Efe Mukherjee, convencido de que la visión india también peca de “idealizada”.
Con el objetivo de pergeñar un telón de fondo “realista” y de deconstruir el estereotipo de la India de Bollywood, el autor, invitado de cabecera del festival BC Negra de Barcelona (España), explica que se decantó por escribir novela negra por el tradicional arraigo del género a la crítica social.
“Ir matando a gente a lo largo del camino es una buena manera de reivindicar alguna causa, ¿no?”, bromea el autor, “fan” de la ficción escocesa Tartan noir y de nombres como Philip Kerr o Martin Cruz Smith, padres de “personajes buenos que forman parte de un sistema corrupto en el que no creen”.
DE SCOTLAND YARD A CALCUTA
Con esta idea en mente, Mukherjee da vida en “El hombre de Calcuta”, primera entrega de una serie que consta ya de cuatro novelas, al capitán Sam Wyndham, un veterano de la Primera Guerra Mundial con experiencia en Scotland Yard que desembarca en la India para ejercer de inspector de policía.
Wyndham encuentra su primer caso en la negrura de un callejón de mala muerte, donde aparece el cadáver de un alto funcionario de la administración colonial con un papel en la boca que insta a los británicos a abandonar el país.
Con la ayuda del sargento Banerjee, el inspector deberá resolver el misterio luchando contra fantasmas del pasado y ante la mirada de un agrietado poder británico que empieza a dar pasos agigantados hacia su ocaso en la India.
Mukherjee reconoce que resulta “más fácil” para él escribir este libro que para un autor blanco británico porque, dados sus orígenes, no ve la “necesidad de disculparse” ante la sociedad india.
“Yo muestro el racismo que había en ambos lados, no solamente en el inglés, porque en el bando indio también había discriminación contra los ciudadanos anglo-indios”, remarca.
Para escribir sobre conflictos sociales, Mukherjee confiesa que deja que su “humor negro” de Glasgow, localidad escocesa donde se crió, impregne las páginas de la novela y escape a través de los ojos “cínicos” del protagonista.
“Aunque Wyndham es inglés (apunta el autor), tiene un sentido del humor muy de Glasgow que se encuentra también en cualquier lugar con clase trabajadora, donde se utilizan estas bromas para sobrevivir a las adversidades de la vida”.
Datos
Páginas: 455.
Editorial: Salamandra.