Se llevó a cabo una ceremonia religiosa con un grupo reducido del personal de enfermería en el auditorio de la Clínica 71 del IMSS. (CORTESÍA)
Ayer miércoles se celebró el Día Nacional de la Enfermera y el Enfermero en medio de una pandemia por el COVID-19 donde muchos trabajadores de la salud en La Laguna encaran desde hace casi un año diversos retos que plantea el coronavirus, entre ellos el frágil sistema de salud y la falta de recursos humanos.
En honor al personal de enfermería que junto con otros profesionales sanitarios trabajan contra reloj para atender a enfermos graves de SARS-CoV-2, el presbítero Antonio Mata Rendón, párroco de la iglesia de Santa Cecilia de Torreón, ofreció una misa al mediodía de ayer en el auditorio de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) número 71 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Como un gesto de agradecimiento y solidaridad, el sacerdote llegó al lugar con una lona dedicada al personal de salud que decía: "Personal del salud del IMSS, ¡gracias, campeones! Cristo les ama y yo también".
La ceremonia religiosa se llevó a cabo con grupo reducido de personal de enfermería y atendiendo los protocolos sanitarios como el uso del cubrebocas y procurando la sana distancia.
El sacerdote indicó que la misa se ofreció por todos los profesionales de la salud y especialmente por aquellos que durante esta emergencia sanitaria han perdido la vida tras infectarse de coronavirus.
"Las enfermeras, enfermeros y el personal de salud que atiende el COVID-19 son muy valientes, es gente que lleva muy en alto nuestro carácter lagunero de haber vencido al desierto, porque de veras el lagunero tiene mucha fibra, nos da miedo pero lo sabemos vencer, le echamos ganas a la chamba y le hacemos bien a la gente", expresó el padre.
Mata Rendón recordó que el personal de enfermería es un pilar fundamental dentro del sistema de salud y sobre todo en estos tiempos, donde tienen que enfrentarse a casos graves de personas infectadas por el coronavirus, mostrando el sentido de compromiso y entrega a su profesión.
"Felicitarlos de corazón, uno de los sacerdotes de esta Diócesis los felicita, valora su trabajo y los quiere mucho. Les agradezco al descender a las áreas del dolor humano, dar aliento a nuestros enfermos, descubrir en las personas la presencia de Jesús y tocar las llagas de Jesús que sufre en nuestros enfermos, los felicito porque ponen en alto la bandera del amor en esta contingencia y hacen que el corazón de los pacientes se llene de esperanza y de alegría porque no se sienten solos", concluyó.