La noticia llegó de Honduras el lunes 5 de julio: El empresario exoficial del Ejército entrenado en Estados Unidos, Roberto David Castillo Mejía, uno de los directivos de la compañía Desarrollos Energéticos Sociedad Anónima (Desa), constructora del Proyecto Hidroeléctrico presa Agua Zarca sobre el río Gualcarque, fue declarado culpable de planear el asesinato en 2016 de Berta Cáceres, reconocida defensora del agua y el territorio perteneciente al pueblo indígena lenca, un homicidio que estremeció a la comunidad internacional.
Pero se descubre que Castillo es sólo un eslabón de una estructura criminal, pues familiares de la activista e integrantes del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas (Copinh), señalan como responsables intelectuales a varios miembros de la familia Atala Zablah, accionistas de la empresa, en un caso que revela cómo operan desde el Estado las redes de corrupción e impunidad en la concesión de ríos.
Según comunicado oficial fechado en Tegucigalpa, capital de Honduras, el 5 de julio "el Ministerio Público (MP) logró un histórico fallo de culpabilidad de juicio oral y público en contra del presidente ejecutivo de la empresa Desa, Roberto David Castillo Mejía, a quien se le condenó en el grado de participación de coautor del delito de asesinato de la líder ambientalista, Berta Isabel Cáceres Flores".
El informativo del MP y la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), notifica:
"De la prueba evacuada en el debate, durante dos meses, la Sala I del Tribunal de Sentencia con jurisdicción nacional consideró que la extracción y vaciado de información en dispositivos celulares del imputado y otros involucrados, fue lo suficientemente reveladora para establecer que Castillo Mejía ordenó la muerte de Cáceres como parte de un plan para eliminar cualquier obstáculo que interfiriera con las operaciones de Desa sobre el río Gualcarque, territorio ancestral del pueblo indígena lenca".
En el largo juicio, la defensa jurídica de familiares de Berta Cáceres y del Copinh aportó pruebas científicas que condujeron a la Fiscalía Especial de Delitos contra la Vida (FEDCV) a descubrir la responsabilidad del presidente de Desa en este crimen de impacto perpetrado el 2 de marzo de 2016 en la vivienda de la víctima ubicada en Residencial El Líbano, La Esperanza, Intibucá, al lograr concatenar el cruce de mensajes y llamadas entre Castillo y Douglas Geovanny Bustillo -condenado- y a su vez de éste con otros hechores, condenados.
Así, la prueba científica, documental y testifical la recabó un equipo multidisciplinario que designó el Fiscal General de la República y que integraron la FEDCV, la Fiscalía Especial de Etnias y Patrimonio Cultural, la ATIC y la Dirección General de Medicina Forense.
La primera condena de este caso se obtuvo el 29 de noviembre de 2018 en contra de Sergio Ramón Rodríguez Orellana, Gerente de Desa, Douglas Geovanny Bustillo, exmilitar, Mariano Díaz Chávez, Mayor del Ejército, Edison Atilo Duarte, Elvin Heriberto Rápalo Orellana, Henry Javier Hernández Rodríguez y Óscar Aroldo Torres Velázquez, culpables por delito de asesinato en perjuicio de Berta Cáceres y asesinato en grado de tentativa de un testigo protegido.
En el ataque resultó herido el mexicano Gustavo Castro, defensor de ríos, presente en el lugar como facilitador de un seminario sobre energías renovables.
El tribunal precisará la pena de Castillo el 3 de agosto; enfrentaría entre 20 y 30 años de prisión.
El caso sigue abierto. "Vamos por los Atala", publicó en su cuenta de Twitter la organización Copinh el 6 de julio al celebrar el fallo.
El 6 de julio el banco de desarrollo empresarial holandés FMO, reconoció a través de un comunicado: "Hemos tomado conocimiento del veredicto en el juicio de David Castillo en Honduras. El asesinato de Berta Cáceres fue una tragedia", "el veredicto significa que financiamos una empresa cuyo director ejecutivo ha sido declarado culpable de estar involucrado en un asesinato. Estamos devastados por esto."
En 2015, al recibir el Premio Medioambiental Goldman, equivalente al Premio Nobel, Berta Cáceres dijo:
"De los ríos somos custodios ancestrales el pueblo lenca, resguardados además por los espíritus de las niñas, que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos, es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta".
Y rubricó: "Despertemos, humanidad, ya no hay tiempo".
@kardenche