La pandemia les dejó sin trabajo, por lo que buscaron emprender un negocio de productos a granel.
Los hermanos Medina terminaron sus estudios pero tuvieron dificultades para encontrar trabajo, por lo que decidieron autoemplearse y emprendieron con una dulcería con productos a granel en el Centro de Torreón, que ambos cubrieron con sus ahorros como entrenadores en un gimnasio.
"Está enfocado a personas saludables, que van al gimnasio, tenemos frutos secos y semillas, los granos, conservas, pero también queremos abarcar otro tipo de público, por eso también vendemos frutas y botanas", explicó Daniel Medina, quien tiene 27 años y cuenta un postgrado en Ingeniería Eléctrica.
Su hermano Miguel tiene 23 años y estudió Ingeniería Mecatrónica. Señaló que siempre habían querido poner un negocio y el desempleo, aunado a la pandemia por COVID-19 y el cierre de los gimnasios, les llevó a salir de su zona de confort e intentar algo nuevo, a fin de invertir en algo que pudiera generarles alguna utilidad a largo plazo.
Sin tener experiencia en el comercio, se aventuraron con el acompañamiento de sus padres, su otro hermano, Francisco, y Nancy, la pareja de Daniel, cumpliendo ya cuatro meses con La K-nasta, que no han resultado nada sencillos, considerando que el negocio se ubica en el poniente de la avenida Morelos, donde la venta es principalmente a los locales vecinos y hay poca afluencia de clientes, dadas las condiciones de poco tránsito peatonal que tiene esta calle.
"Los principales clientes son los vecinos que hay aquí en la Morelos, el problema es que la calle no se ha reactivado económicamente, entonces la gente que llega es porque es su pasada para el trabajo o porque trabaja por aquí, pero al poniente no se mueve mucho la economía, tratamos de llegar a las personas por medio de las redes sociales y que exista así un mayor desplazamiento, que vengan a consumir", comentó Daniel.
Consideró que Torreón es una ciudad muy comercial pero, aún así, no es sencillo comenzar un negocio, pues hay mucha competencia en todos los mercados, tiendas más grandes que ya llevan años y otras pequeñas que tienen sus ventas en línea, por lo que han recurrido a promociones y descuentos para tratar de posicionarse.
El 70 por ciento de las ventas que tiene el negocio es en línea, a gente que hace deporte, mientras que un 30 por ciento sería lo que se mueve en tienda física. Miguel consideró que fue una forma de unir más a la familia, por lo que buscan brindar un servicio a otras familias con productos saludables.
El distintivo de la tienda es que aquí se puede vender la cantidad que el cliente quiera, a granel desde cinco pesos, por lo que hay gente humilde que llega a comprar volúmenes muy pequeños y se les atiende sin problema, así como a quienes demandan varios kilos de algún producto.
"Nos distingue la amabilidad", opinó Miguel, "muchos de nuestros productos son difíciles de encontrar en la región, la mayoría es nacional, tenemos de Pachuca, San Miguel de Allende, de Matamoros, hay mucha variedad, lo que yo recomiendo es la nuez, está muy rica, así como las gomitas de lagarto".
Ambos hermanos confían en que poco a poco pueda crecer su negocio, aunque aún siguen en la búsqueda de empleo.
"Yo recomiendo a los jóvenes emprendedores que traten de correr el riesgo, porque, aun cuando no llegara a funcionar, se adquiere experiencia y eso también es valioso, lo pueden aplicar en el siguiente negocio, que corran el riesgo", comentó Daniel.