Algunas rutinas serán clave para proteger con éxito nuestra piel.
Tomar agua, consumir alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes, y evitar bañarse con agua muy caliente o muy fría son algunos hábitos que ayudarán a combatir los efectos de esta temporada. Algunas rutinas serán clave para proteger con éxito nuestra piel.
TENER UNA LIMPIEZA FACIAL MÁS GENTIL
Cuando hay resequedad, los productos de uso habitual en la rutina de limpieza pueden resultar muy agresivos con el rostro. Por eso, lo mejor es adquirir dermolimpiadores libres de jabón, ya que mantienen la humectación adecuada de la piel.
USAR SUERO PARA UNA HIDRATACIÓN EFICAZ
Los sueros son perfectos para estos meses por su rápida penetración y acción profunda y prolongada. Las fórmulas elaboradas a base de vitaminas A o C son las más aconsejables, pues aportan luminosidad a la piel y luchan contra la oxidación celular.
MANTENER EL ROSTRO HIDRATADO
El rostro está siempre descubierto, expuesto a vientos fríos y otros agentes externos. De ahí la importancia de aplicar una crema facial hidratante después del suero, pues creará una barrera protectora y nutrirá la piel. El contorno de ojos y de labios, por sus delicados tejidos, requiere productos específicos.
SIEMPRE PROTEGERSE DEL SOL
Una piel seca e irritada será más sensible a los efectos de las radiaciones solares, por lo que el uso del bloqueador solar es un paso ineludible, si se quiere evitar el envejecimiento prematuro y otro tipo de problemas. Aunque la crema humectante o la base de maquillaje tengan SPF, aplica un bloqueador con factor de protección alto y retoca cada dos a tres horas.
EL CUERPO TAMBIÉN NECESITA PROTECCIÓN
El uso de varias capas de ropa por el frío tiene sus propias complicaciones, como mayor sequedad en la piel o comezón continua. Para esto se debe usar diariamente una crema corporal de acción intensiva con componentes como aloe vera, ceramidas o karité. Algunas zonas, como las manos, demandan el uso de cremas específicas para evitar cualquier daño.