El domingo primero de agosto falleció Raúl “Acapulco” Herrera, Raúl representó uno de mis primeros contactos con el futbol profesional, la cercanía de mi familia con quien sería su esposa Lourdes Aguilera Montaña nos acercó, sus visitas a casa eran frecuentes en su noviazgo lo que acrecentó mi preferencia por la Ola Verde del Laguna, en casa festejábamos sus goles y las victorias de nuestro equipo, entre los cercanos Raúl era un tipo afable, mi madre con gusto preparaba la cena que era salpicada por sus bromas y muestras de agradecimiento por la hospitalidad, tenía preferencia por la canción “El Andariego” del Maestro Álvaro Carrillo, queda para la memoria del futbol profesional de la Laguna el primer gol en el máximo circuito anotado por el en el joven Estadio Jalisco contra las Chivas Rayadas de Guadalajara, esa fotografía permaneció por años en un lugar especial en su casa, a su salida de la Ola Verde emigró al futbol canadiense, regresó para formar parte de club de Cd. Victoria, a quien posteriormente dirigió, a su retiro definitivo regresó a su natal Acapulco, vuelve a la Comarca Lagunera trabajó y formó parte del equipo de ANDSA, posteriormente trabajó en el Bar del Hotel Palacio Real sin resignarse a alejarse del futbol inicio la Escuela de futbol infantil de la Compañía Peñoles, hizo una gran amistad con Basilio Amezcua, quien además ha procurado mantener unidos a los integrantes del Laguna y de los Diablos Blancos del Torreón, organizando partidos y festejando hace tres años los 50 años del ascenso de la Ola Verde en el que reunió a los dos equipos en las instalaciones del Club San Isidro, Raúl leía mi columna y se comunicaba cuando algo era de su agrado, conservo grandes detalles de él que quedaran para siempre en mi memoria, apenas la semana pasada sin saber que al momento de escribir la columna fallecía en su domicilio aquejado por varias enfermedades, en esa columna recordaba un regalo invaluable del equipo de sus amores, el América, la camisa de juego de Miguel Ángel Cornero con el número tres, regalo que conservo hasta la fecha, fue incinerado con la camisa del América, equipo al que perteneció en sus inicios y en donde hizo amistad con Gonzalo “Chalo” Fragoso con quien compartía posición y posteriormente estrecharía la relación al hacerse compadres al apadrinar a Alejandro su hijo mayor. Para ti Chata sus hijos Ale y Lulú, para sus nietos un abrazo.
No puedo pasar por alto el gran logro de la selección olímpica al obtener el bronce y poner en la mira del futbol mundial a sus jóvenes integrantes. Y con la salida de Lionel Messi se acaba una era en el Club Barcelona, no hay nada más que decir tomando en cuenta la magnitud de su trascendencia. ¡Hasta la próxima!