En los últimos seis años y medio, el consumo del cristal subió drásticamente en la región Lagunera de Coahuila y cada vez se hace más visible ante las consecuencias que provoca la adicción.
Se trata de sobredosis, rompimiento de las relaciones familiares, trastornos mentales, relaciones sexuales de alto riesgo, delirios paranoicos que conducen a comportamientos agresivos repentinos y psicosis, que da lugar a pensamientos homicidas o suicidas.
El Centro de Integración Juvenil (CIJ) en Torreón, reportó que en 2015, el 1.8 % del total de pacientes atendidos refirió el consumo de cristal, mientras que de enero a mayo de 2021, el registro de consumo se disparó a un 61 %.
"Esta droga durante muchos años se había mantenido muy focalizada en la zona del pacífico y de repente da ese brinco a otras partes del país, esto no es exclusivo de nuestra región, es una droga que empezó a expandirse de manera importante en muy poco tiempo", dijo Rafael Mora, director del CIJ.
El cristal es relativamente barato, de fácil acceso y su consumo es un problema de salud pública. A nivel nacional, los Centros de Integración Juvenil señalan que estos dos factores contribuyen al aumento reciente de preocupación respecto al potencial que tiene para que se incremente su uso entre algunos grupos de adolescentes y jóvenes.