CONFIANZA Y ÉTICA
La confianza es algo tan sutil y frágil que se torna difícil de describir, afecta en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana, las relaciones interpersonales, comerciales, laborales, de amistad, es fundamental, te permite construir en conjunto y sentirte seguro. Cuando se trata de la salud, la confianza en el médico es imperante, ya que estás poniendo de por medio tu vida en sus manos. Esperas que tengan todas las cualidades, valores, honestidad, experiencia, criterio, y ética profesional para entregar tu salud general y oral a esta persona. También esperamos su trato amable, que se interesen por ti. La relación médico paciente es una de las más complejas situaciones, el paciente asume que el médico se ocupará del problema físico y que sus problemas socio-afectivo no se les dará lugar en consulta, pero en general toda enfermedad trae una relación efectiva asociada. En muchas ocasiones el dolor físico es la forma que encuentra el paciente de manifestar una problemática socio afectiva. Es importante reconocer y respetar al paciente como persona con sus proyectos de vida, dignidad, miedos y valores. Tan presentes estos miedos en el consultorio odontológico.
El médico debe de explicar totalmente todo al paciente, ya que tiene derecho a obtener un informe completo y veraz sobre la enfermedad que padece, teniendo en cuenta que la salud tiene sus variantes.
Pero además de la confianza que el paciente espera del odontólogo es muy importante saber que el profesional se tiene confianza en sí mismo, y esta se capta, ya que La confianza nace dentro de nosotros, no de fuera, en ocasiones esto es suficiente para tenérsela, independientemente de los conocimientos que pueda tener. La confianza que ustedes depositan en nosotros es básica, ya que nos permiten efectuar nuestros tratamientos más fáciles, y cuando esto pasa los resultados son óptimos. Además de la confianza, tenemos la ética profesional. El criterio ético fundamental que regula esta ciencia es el respeto al ser humano, a sus derechos inalienables, a su bien verdadero e integral: la dignidad de la persona. La regla de oro de la bioética es tratar a los demás como a uno le gustaría que le tratasen. Proporcionar un servicio de calidad competente, oportuno, y respetuoso, sensible, acorde a la forma, tiempo y estado actual de la ciencia a todos sus pacientes por igual evitando negar sus servicios por motivo de discriminación de raza, sexo, edad, credo, color, preferencias sexuales, nivel socioeconómico ideológico o cualquier condición de salud., con respeto a la dignidad humana. Mantener siempre el más alto nivel de conducta profesional. Se trata de un sistema de valores y principios éticos, morales y de respeto de los derechos humanos, su atención ha suscitado que las acciones en salud que realicen los profesionales de la odontología estén enmarcadas tanto en el aspecto científico como en el humanista. De acuerdo con las normas oficiales de salud, la medicina es una profesión que tiene como fin cuidar de la salud del hombre y la prevención de las enfermedades; el ejercicio de la medicina tiene implicaciones humanísticas que le son inherentes. El tema relacionado con la confianza, ética, derechos y obligaciones de los odontólogos y de los pacientes, basados en la normatividad odontológica, emitida por salubridad, en otro artículo mencionaré al respecto.