Rusia abrió la puerta a la vacunación el 5 de diciembre, mientras que los países de la Unión Europea lo hicieron mayoritariamente el día 27. (EFE)
Un año después de los primeros pinchazos de vacunas contra COVID-19, Europa avanza a un ritmo desigual, con amplios porcentajes de población vacunada en países del sur y reducidos en los Estados del este del continente, en los que parece evidente la desconfianza sobre esos preparados.
Rusia abrió la puerta a la vacunación el 5 de diciembre, mientras que los países de la Unión Europea lo hicieron mayoritariamente el día 27 y en este año la aplicación de los sueros -considerada la mejor opción contra el virus- ha ido acompañada de medidas variadas, como la distancia social, las mascarillas y, en casos más extremos, restricciones de movilidad y de actividades económicas.
Portugal, con 10.3 millones de habitantes, ha vacunado al 87.5 % de la población. Si se contabilizan las personas vacunadas con más de doce años, el total de inmunizados es del 98.1 %. Como en otros países, ya avanzan en la dosis de refuerzo, la tercera, así como en la población infantil de 5 a 11 años.
España tiene a casi el noventa por ciento de la población, de algo más de 47 millones de habitantes, con la pauta completa de la vacuna y se administra la tercera dosis a mayores de 50 años.
En la República de Irlanda se han administrado 7.4 millones de vacunas a los mayores de 12 años, un grupo poblacional de 4.8 millones de personas. Así, el 90.45 % ha recibido la pauta completa hasta este lunes, mientras que el 32.7 % está vacunado con la dosis de refuerzo.
En el Reino Unido el 81.8 % ha recibido la pauta completa de vacunación -un total de 47 millones 51 mil 876 dosis-, según el Gobierno de Boris Johnson, mientras el 50.4 % de los adultos ha recibido ya la dosis de refuerzo.