Aquella rata tenía terror a los gatos. Apareció un ángel y la convirtió en uno de ellos. Rápidamente empezó a sentirse angustiado pues lo perseguían los perros.
Convertido en perro, comenzó a temer a los lobos. El ángel se apiadó de su miedo y lo convirtió en lobo.
Ahora no podía dormir porque se sentía amenazado por el hombre.
El ángel nuevamente actuó y transformó al lobo en un hombre. Pero el hombre vivía atormentado por las ratas.
¿Cómo termina la historia?
El ángel huyó del hombre.
Nuestra insatisfacción no tiene remedio. Es un pantano muy profundo y cualquier movimiento sólo aumenta la hondura.
Conocí una empresa metalúrgica que fue fundada por el abuelo. Sus hijos vivían el éxito con inmensa culpa. Tenían escindida su capacidad de disfrute. Las vacaciones nunca se prolongaban más allá de una semana, incluso muchos años se postergaban. Los autos personales eran modelos medios, aunque soñaban algún día poder comprar alguno deportivo. Las jornadas eran interminables, era muy extraño que pudieran irse temprano. Toda la cultura y las actitudes estaban alineadas con una profunda insatisfacción transmitida por el pionero a sus hijos y nietos. Un día, uno de ellos me confesó que estaba harto de seguir el molde matricial que los inducía a vivir en un estado de sufrimiento perpetuo.
Le pregunté cómo lo percibía. Me dijo: Haga lo que haga, mi padre siempre estará insatisfecho conmigo. Nunca tendré su aprobación.
Pese a esta confesión impactante continuó trabajando en la empresa familiar, sin atreverse a rebelarse contra esta cultura tan férrea.
Durante mucho tiempo, escuché a cientos de empresarios quejarse de su suerte, con más atención a lo que les faltaba que a lo que pudieron conseguir. Muchos de ellos, aún con mucho que festejar, con inmensos logros, sentían un atávico miedo de compartirlo en voz alta. Temor supersticioso de que la buena senda o racha pueda cambiar y transformarse en algo malo.
El síndrome del éxito.
El miedo a no tener, el miedo a perder, el miedo a sufrir, actúan como la contracara de la insatisfacción. Uno corre y el otro lo acompaña, como una sombra.
Te invitamos a inscribirte en nuestra página www.vibremospositivo.com para darte mas información de nuestro movimiento y seguirnos en Facebook como vibremospositivo, en Instagram como @jorge_lpz, @vibremos_positivo2020 y @claudiopenso, escríbeme a Jorge@squadracr.com.