La Organización Mundial de la Salud instaló como el día mundial de la diabetes el 14 de noviembre en honor a Sir Frederick Banting, quien nació en esta fecha, y de Charles Best quienes descubrieron la insulina en 1922, a 100 años de este descubrimiento que tanto ha beneficiado a los pacientes que padecen esta enfermedad que ocupa los primeros lugares en cuanto a número de casos a nivel mundial.
La difusión del ejercicio como práctica para una vida saludable ocasiona que cuando un paciente practicante habitual de ejercicio recibe el diagnóstico de Diabetes enfrente una gran cantidad de dudas, en algunos casos, esto provoca una situación frustrante, algunas personas toman esta enfermedad como el final de una vida deportiva por miedos infundados, otros buscan la asesoría para iniciar o continuar una actividad física dirigida que los lleve a evitar o mejorar los efectos de este padecimiento.
La Diabetes se clasifica en diabetes tipo 1 y diabetes mellitus ó tipo 2, diabetes gestacional y en diabetes de otros tipos. Nos ocuparemos en esta entrega de la diabetes tipo 2.
La diabetes mellitus es el tipo más común y representa el 85-90% de los enfermos diabéticos. Se caracteriza por un aumento en la cifras habituales de azúcar en sangre por resistencia a la insulina (hormona que regula el azúcar en la sangre), aún cuando ésta se produzca en cantidades normales e incluso aumentadas, que no son capaces de mantener unas cifras normales de glucosa en sangre, lo que se asocia a un defecto en la secreción de esta hormona, por la incapacidad de compensar la resistencia a la misma por los tejidos a utilizarla.
Los pacientes susceptibles a la diabetes suelen ser personas con una importante carga genética, obesos, con incremento en la grasa abdominal, que aumentan el riesgo de padecer éste trastorno con la edad, el sedentarismo, la hipertensión arterial y las dislipidemias (alteraciones de los lípidos en sangre), estos trastornos integran un síndrome denominado cardio metabólico en el que se observa además de la resistencia a la insulina, hiperinsulinemia compensadora, alteraciones en los marcadores para lípidos, complicaciones macro y micro vasculares, es común que ésta enfermedad pase desapercibida durante años, sobre todo cuando no se observan síntomas clásicos de la enfermedad, desafortunadamente, éstos aparecen por lo general cuando los valores son mayores a los 200mg/dl, pasando debajo de éstas cifras, desapercibida.
Aparte del tratamiento con medicamentos, la indicación de un plan de alimentación y de actividad física en forma regular ofrecerá al paciente un mejor control de la glicemia, de los lípidos y de la presión arterial. Se observará progresivamente un mejor estado cardiovascular, lo que retrasa o disminuye la posibilidad de desarrollar alteraciones macro y microvasculares, sin embargo, es necesaria la vigilancia médica periódica para establecer los márgenes de actividad en base a la observación de las cifras de glicemia y control clínico de las modificaciones en aparatos y sistemas que se pudieran presentar, entre ellas a nivel oftálmico, renal, vascular, o de una neuropatía. Es frecuente la aparición de lesiones en los pies, que a menudo pasan desapercibidas por resultar poco dolorosas debido al deterioro neurológico, esto hace que el pie del diabético tenga especial importancia entre las personas que inician en la actividad física regular.
Se recomienda que, si usted tiene antecedentes familiares de diabetes o presenta síntomas como sed constante, fatiga, desgano, aumento notorio del apetito, sueño después de tomar sus alimentos, orina un mayor número de veces, acuda a su médico, pues el diagnóstico oportuno, el apego al tratamiento, el seguimiento y control médico de la enfermedad y de la actividad, será de gran ayudar para evitar complicaiones de esta enfermedad ¡Hasta la próxima!