Según esta máxima de Sor Juana, es natural que quien oye y aprende, atenderá y callará. Para usar las palabras que ella incluye se puede escribir una paráfrasis de la siguiente manera: quien con razón atiende y calla, es porque oye y aprende. De cualquier modo en la máxima se abren tres caminos hacia un edén muy grato para sor Juana: oír, callar y atender elevan a la altura del aprender.
La máxima le fluye a La Americana Fénix en su Respuesta a Sor Filotea, al polemizar acerca de frases de las Escrituras (Mulier in silentio discat. La mujer aprenda en silencio. Mulieres in Eclesiis taceant. Las mujeres callen en las iglesias) a las que los otros intérpretes les dan el sentido de imponer silencio a la mujer en todas las circunstancias.
Sor Juana esgrime la primera, la que incluye la acción de aprender y entonces dice: "quien oye y aprende es mucha razón que atienda y calle". Siguiendo la otra deduce que si se manda que las mujeres no lean en los templos lo pueden hacer en privado: "¿por qué reprenden a las que privadamente estudian?" Como se ve, su interés se bate en la defensa del derecho de la mujer a estudiar, aprender y escribir.
Posiciones de La Americana Fénix como la comentada en el párrafo anterior son las que la han elevado a grandes alturas del feminismo contemporáneo. Si en su siglo habría sido mucha audacia que una mujer no religiosa polemizara por conquistar derechos para la mujer; audacia y valor, un gran valor se requeriría para que una monja lo hiciera.
Aparte del tema de las escrituras, como la empeñosa estudiosa que fue la monja de Nepantla, sabía la importancia de oír, callar y atender para aprender. Así, Sor Juana dice: "quien oye y aprende es mucha razón que atienda y calle".