Una vez vencido Huerta, los revolucionarios se vuelven los unos contra los otros. Carranza y Obregón se van contra Villa y Zapata; este último actúa separados de todos los demás y su principal zona de influencia es el estado de Morelos.
En la convención de Aguas Calientes se trata de limar asperezas, pero Carranza no accede a pactar con el villismo. Desde el plan de Guadalupe puede observarse que Don Venustiano creía ser la revolución: él, jefe del ejercito constitucionalista, él asumiría la presidencia llamaría a elecciones, y él, seguramente sería el presidente electo, como lo fue. En ninguna parte del plan se pensó en mejoras sociales. Carranza tuvo que hacer su plan agrario para contra restar el de Ayala. Lo hizo estando en Veracruz, acorralado por villa y Zapata, que no acabaron con él por otras circunstancias. Tomaron la ciudad de México. Su problema fue que no formaron gobierno por no encontrar una cabeza apropiada. Se volvieron sobre sus propios pasos y no persiguieron a Carranza hasta Veracruz. Villa se regresó a Torreón para auxiliar a su gente y perdió su gran oportunidad. Zapata se regresó a Puebla. Carranza no desaprovechó la oportunidad y con la ayuda de Obregón se regresa a México para posesionarse de la silla. Llama al constituyente para redactar una nueva constitución con la cual avalar su gobierno.
Villa, al regresarse al norte, ya había perdido todas sus ventajas. Se va a volver a enfrentar a Obregón, quien sabiendo cuales eran sus técnicas de caballería logra derrotarlo, con alambres de púas que le puso en el camino. El centauro se repliega a Chihuahua. Se va a dedicar a crearle problemas al gobierno tomando Columbus. Posteriormente pactan con él y lo mantienen tranquilo en su hacienda.
A Felipe Ángeles, el artillero de Villa, lo asesinan en el desierto. A Zapata lo asesina Jesús Guajardo en Chinameca. con una traición.
Así van terminando nuestros héroes. Quedan Carranza y Obregón, quienes se soportan, pero no confían el uno en el otro.
Al redactarse la constitución, se impide la intervención de los villistas y los zapatistas, pero sus ideas permean por otros grupos que son apoyados por Obregón en contra de los deseos de Carranza; entre ellos, los que se refieren al problema agrario y al problema obrero. Carranza había que tenido que pactar con la casa del obrero mundial para que lo apoyara.
Una cosa es lo escrito en el papel y otra muy diferente, la puesta en práctica. A Carranza no le interesó lo segundo en muchos aspectos. No movió un dedo, en los tres años de su gobierno, para poner en práctica los artículos constitucionales que beneficiaban a los campesinos.
Las relaciones entre Obregón y Carranza se rompieron, cuando don Venustiano se opuso a que don Álvaro ocupara, después de él, la presidencia. Entonces Obregón se reveló y sus gentes lo persiguieron hasta Tlaxcalantongo donde lo mataron. Carranza, como militar, era muy malo. Nunca ganó una batalla dirigida por él. Contra Obregón llevó todas las de perder.
Obregón ocupó el poder, y si hablamos de modernidad, con él comenzó en muchos aspectos, sobre todo en lo educativo y cultural, permitiéndole a Vasconcelos llevar a cabo muchas de sus ideas, como la edición de los libros verdes, el impulso del muralismo mexicano, la creación de la universidad. Se creo el banco agrario entre otras cosas.
Obregón tenía un compadre, Calles, que de maestro también había pasado a ser general, y de general a Presidente de la República después de Don Álvaro. Este fue más radical en cuanto sus relaciones con la iglesia. Prohibió las manifestaciones públicas, y en respuesta la iglesia cerró los templos. Se vino la guerra cristera, en donde hubo dos facciones, el alto clero y el pueblo religioso que tomó las armas. Se les nombró un general para que pusiera cierto orden: Gorostieta. Como siempre, los de abajo sirven como carne de Cañón. Los de arriba se ponen de acuerdo para arreglar la paz y dejan olvidados a los de abajo, quienes sin apoyo van a ser derrotados.
Obregón se olvida de los principios maderistas e intenta re elegirse. León Toral lo matará en la bombilla. Calles se convierte en el que vive enfrente, el que gobierna.