Imaginemos este escenario: usted camina por una calle transitada y ese día ha decidido ponerse la ropa con la que se siente más cómodo o cómoda y anda con tranquilidad por la acera. De pronto, una persona desconocida se acerca a usted y empieza a criticar su vestimenta, su forma de caminar y hasta su físico. Aunque este es un escenario poco probable en nuestra sociedad, aparentemente es algo normalizado en un contexto digital; si observamos los comentarios de las publicaciones, fotos y videos en las redes sociales, invariablemente encontraremos alguno que procede como crítica destructiva.
Aunado a lo anterior, al analizar los elementos que constituyen una buena comunicación podemos encontrar el contacto visual, la postura corporal, los gestos, el tono de voz, etcétera, como fundamentales para transmitir un mensaje claro a una o varias personas. Sin embargo, en un mundo mediado por dispositivos digitales, encontramos que los únicos elementos que tenemos disponibles son la voz o nuestras palabras escritas (tal vez con algún icono). Esto genera que los mensajes puedan ser malentendidos por la persona a quien se lo enviamos, ya que quedan sujetos a su interpretación.
Para entender la magnitud de la comunicación e interacción mediada por tecnología en la sociedad, Lori Lewis, dedicada a administrar redes sociales en Estados Unidos, comparte cada año a través del sitio web AllAccess un diagrama titulado "Esto es lo que pasa en Internet en un minuto". En la última imagen, que hace referencia al año 2021, se puede ver que en sólo 60 segundos en el mundo se envían 21 millones de mensajes de texto, 69 millones de mensajes por WhatsApp y Messenger; 200 mil personas tuitean y se comparten más de 650 mil historias a través de Instagram, entre otros datos relevantes.
Es decir, la transmisión de mensajes por medio de historias, mensajes, imágenes y videos es para muchas personas más cómoda y común que la que pueden llegar a tener en la "vida real", y esto genera un cambio en las normas sociales establecidas en el diálogo; mientras en una conversación cara a cara se trata de mantener una comunicación asertiva, en las redes sociales a veces nos olvidamos de que lo que comentemos lo leerá otra persona cuyos sentimientos pueden verse afectados. Pareciera que al enviar un mensaje mediante nuestro dispositivo nos sentimos lejanos al otro y nos deslindamos de la responsabilidad de lo transmitido.
Es importante recordar que la humanidad ha pasado de habitar en el mundo físico a compartir su vida también en el mundo digital. Y, aunque no hay un reglamento o normativas de convivencia para este ambiente tecnológico, es tarea de todos y todas tomar consciencia de que nuestras interacciones son con otros seres humanos que merecen el mismo respeto que nosotros. No dejemos que la digitalidad nos deshumanice.