"En la educación pública obligatoria ha prevalecido un discurso que argumenta las desigualdades sociales, económicas y culturales sobre la base de cualidades individualizantes como son las 'inteligencias', 'competencias', 'talentos', 'facultades innatas', 'dones', que tienden a ser estandarizadas y objetos de medición para distinguir a unos de otros bajo la lógica de que existen infancias inferiores que fracasan y otras que son superiores y destacan". "Esto ha dado paso a un tipo de institución educativa que es valorada, no por su capacidad para enseñar, aprender y favorecer la construcción de relaciones educativas, pedagógicas, sociales y culturales, sino por su función distributiva de las trayectorias de las y los estudiantes, la cual se aboca, preponderantemente, a la formación de capital humano". Son citas textuales del Marco Curricular y Plan de Estudios 2022 de la Educación Básica Mexicana. Es importante inculcar valores, comprensión de la compleja realidad social, respeto por el medio ambiente y por la diversidad. Todo lo necesario para lograr tener ciudadanos críticos y demandantes de un mejor país. Pero sin competencias sólidas en lectura, matemáticas y ciencias, no podrán tener una vida laboral ni cívica plena.
Hoy los empleos bien pagados requieren competencias cada vez más sofisticadas. Desestimar la formación de capital humano es condenar a muchos trabajadores a tener bajos salarios.
Sobra evidencia sobre cuán malo es nuestro sistema educativo. En la evaluación PISA 2018, la cual "mide la competencia en lectura, matemáticas, y ciencias", México ocupó en lectura el lugar 53 de entre los 79 países participantes. El 35 por ciento de los estudiantes no obtuvo el nivel mínimo de competencia en las tres áreas. La pandemia ha afectado a los estudiantes de forma desproporcionada. Lo sensato era primero atender esos daños; recuperar a quienes dejaron de ir a la escuela; apoyar a quienes tienen un hueco enorme en su formación.
El bajo salario promedio de los mexicanos puede ser explicado desde por lo menos dos ángulos. El primero, éstos no crecen porque la demanda de empleos por parte de la economía formal es baja. En parte es cierto. Un reportaje de Reforma muestra cómo ante un notable aumento en la producción de calzado las empresas necesitaron más personal con niveles de calificación específicos. Para atraerlos pagaron mucho mejor. El segundo: hay inversiones que no llegan al país por la falta de una oferta de trabajadores competentes. Si el sistema educativo enseña mal o materias inútiles para el mercado de trabajo, la inversión se concentrará en procesos que requieren tareas poco demandantes de capacidades analíticas y por ende mal pagadas. Según encuesta de ManPower, en 2021 el 74 por ciento de los empleadores en México tenía dificultades para encontrar gente "con la combinación adecuada de habilidades técnicas y fortalezas humanas".
El primer semestre de este año nuestros heroicos migrantes han enviado casi 30 mil millones de dólares en remesas. ¿Cuánto más podrían aprovechar su estancia en Estados Unidos, después de poner en riesgo sus vidas, simplemente si hablaran inglés, competencia muy apreciada en el mercado laboral de nuestro vecino?
Me resisto a pensar que el objetivo de este nuevo modelo educativo sea que los niños y jóvenes no aprendan habilidades demandadas por el mercado para mantenerlos pobres y contar con su voto. Más bien la ideología les impide entender cómo funciona el mercado de trabajo en el capitalismo. Esto es muy grave. Sin una población educada es imposible crecer de forma sostenida en un mundo de cambio tecnológico acelerado.
Lo de siempre: quienes puedan pagar por su educación tendrán ventajas en el mercado laboral y por lo tanto veremos una mayor desigualdad en el futuro. Mientras, en la educación pública, la ideología y el desorden prevalecen. Pobres estudiantes. Futuros trabajadores pobres.
@carloselizondom
ÁTICO
La ideología le impide entender a la 4T cómo funciona el mercado de trabajo en el capitalismo.