"El que se ríe, se lleva", reza conocido refrán que indica que quien se burla acepta ser burlado.
Sobra decir que esa expresión se ajusta bien a la ausencia de seriedad con la que se conducen diversos "políticos" y al trato que les otorgan las personas que ven en ellos más a caricaturas que a líderes.
Con relación a este tema de actualidad viene a cuento el recuerdo de una experiencia que tuvo lugar hace pocos años en una reunión que suponía sería de trabajo, pero que derivó en una de culto:
Salvo un viejo lobo de mar en el gabinete ampliado cuya trayectoria iniciaba en el sexenio de Luis Echeverría, ningún otro funcionario pudo adelantar lo que en ese momento daba radical giro a la junta con el gobernador.
Cuando el mandatario pasó a segundo plano la agenda que contenía asuntos estratégicos de esta entidad del centro norte de México, para encararnos con un dejo de tristeza y coraje por nuestra "insensibilidad" y hasta falta de humanismo debido a un lamentable hecho sucedido un día antes, entré en un proceso que me llevó desde la incredulidad hasta la risa contenida.
Veinticuatro horas antes, en plenas fiestas patronales de una población ubicada a casi 300 kilómetros de la capital del estado, un camión de volteo se quedó sin frenos y arrolló a un grupo de peregrinos, causando la muerte a 20 de ellos.
Ninguno de los integrantes del gabinete ponía en duda el tamaño de la tragedia, pero tampoco esperaba recibir por ella severo y singular regaño.
-Veo con mucho sentimiento y mucha molestia que, a excepción de uno de ustedes, nadie se comunicó conmigo para expresarme sus condolencias por este accidente-dijo con seriedad el gobernador desde la cabecera de la enorme mesa de su nueva sala de juntas.
-Tan pronto me enteré, hablé con el presidente municipal para poner a sus órdenes todo el equipo que necesitara-dijo un secretario-pero, la verdad, no se me ocurrió comunicarme contigo.
Otro titular de un área de servicio directo al público confirmó el sentido común y la solidaridad del equipo gubernamental:
-Gobernador, mi secretaría puso de inmediato vehículos y combustible a disposición de Protección Civil, sin embargo, reconozco que no pasó por mi mente darte el pésame.
De ninguna manera fueron suficientes otras explicaciones similares, pues el mandatario insistió en que, como representante del Estado, tal como lo habían hecho algunos de sus homólogos vecinos, merecía las condolencias de los integrantes de su gabinete, lo que mostraba la integración de este por personas insensibles ante el dolor humano.
Largo sería describir el surrealista rumbo que tomó la reunión, por supuesto ajeno al interés de observar o dar seguimiento a las acciones tomadas con relación a la tragedia y sí cercano al acompañamiento del "deudo", al que en lugar de darle abrazos se le daban disculpas por la omisión del pésame oportuno.
El mea culpa llevaba más de una hora, ya que la mayoría de los funcionarios, conocedores de la personalidad de quien les mantenía en nómina, decía reconocer el "gran error" que había cometido. Así transcurrían las cosas hasta que un director, harto, mordaz y, sobre todo inteligente pues pareció que el jefe de todos no se dio cuenta de su verdadera intención, puso alto al desfile de condolencias.
-Gobernador, creo que los presentes reconocemos haber fallado en algo tan importante para una persona como tú, que representas a la gente de nuestra entidad. Por eso quiero, en nombre de todos, pedirte una disculpa. Tienes toda la razón, y, bueno, ya podemos seguir con la junta.
Ni el actor Gustavo Munguía en el papel del mesero Paul ] pudo representar mejor a "tooooodooooos los funcionarios del mundo".
¿Qué sucedería si el recordado y preciso funcionario que puso fin al tema, pudiera articular palabras tras la risa para evitar el llanto que le provocaría conocer que hay quien afirmó que no existe razón para escandalizarse porque en algunas carreteras haya personas armadas, no pertenecientes a las fuerzas de la ley, que evitan el ingreso de armas al territorio que contribuyen a cuidar; o saber que el día del anuncio de los cortes generalizados de agua en Nuevo León, lo que apunta hacia una crisis social y política, el Gobernador del Estado dio a conocer que iría al rescate, pero del rapero Lancer Lirical, retenido en el Aeropuerto por autoridades de Migración?
Los que se ríen, se llevan.
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