En uno de sus ensayos más conocidos, el escritor y periodista Arthur Koestler sostiene que: "dos medias verdades no hacen una verdad y dos medias culturas no hacen una cultura". Reflexión cierta y necesaria que nos hace pensar que igual sucede con las instituciones, que cuando son administradas a medias, dejan de ser esas entidades que están más allá del tiempo y los individuos para perderse en el olvido, como le ha sucedido en los últimos meses al emblemático Teatro Isauro Martínez, golpeado por la eterna crisis financiera que siempre enfrentan las instituciones culturales, pero también por la falta de un proyecto sólido e incluyente.
A decir de dos fuentes al interior del teatro, al Martínez lo golpeó como a casi todas las instituciones la pandemia del Covid-19, pero no sufrió tanto como con la salida de la directora Claudia Maynez, quien hasta sus últimos días al frente de la institución, mantuvo las finanzas estables y una programación variada. Sin embargo, luego de la salida de Maynez se nombró a Lourdes Bernal, por recomendación de la Secretaria de Cultura de Coahuila Sofía García Camil, pero a menos de un año de trabajo, tuvo que dejar el cargo luego de que una auditoria señaló irregularidades que ponen en jaque la estabilidad financiera del teatro.
A la fecha la dirección del teatro sigue vacante, y algunas de las funciones administrativas y artísticas (entiéndase programación) de la institución las ha asumido, pese a que no debería, el actual presidente del Patronato, Roman Cepeda, tío del alcalde de Torreón Román Alberto Cepeda. Hasta el momento no se tiene fecha, tampoco perfil, para la dirección de una de las instituciones culturales más importantes de la región. Con la poca actividad que realiza la Secretaría de Cultura de Coahuila en La Laguna, el TIM también ha dejado de ser el escenario de festivales y grandes obras.
El Isauro es uno de los pocos teatros del país que pertenece al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), a donde Lucina Jiménez llegó con la tarea de abrir los espacios culturales de México a todas las expresiones artísticas, sin importar género, técnica o discurso. El teatro cuenta con un patronato, que básicamente se dedica, como todos los demás en la región, a administrar el dinero público de los tres niveles de gobierno que hacen posible la existencia del TIM. Pero la falta de una dirección que pueda curar el contenido de las actividades, hacer vinculación con otras instituciones y por su puesto, volver al radar del INBA para ser sede de las actividades que antes lo hicieron grande, queda más que en evidencia.
Durante los últimos años los teatro han sido sede, por su naturaleza, de las actividades que por obligación deben promover las direcciones municipales y secretarias estatales de cultura. Sin embargo, si dos talones de Aquiles ha tenido la administración estatal de Miguel Riquelme, son precisamente Cultura y Medio Ambiente. Dos carteras que en otros países se consideran de primera necesidad y que acá han quedado más que a deber. Incluso, luego de 12 años frente a la secretaria de cultura del estado, Sofía García Camil le dirá adiós a su gestión como servidora pública en medio de una auditoria, que empezó con la salida de su administrador hace poco más de un mes.
En México, es tal la fama de la Secretaria de Cultura de Coahuila, que ni las dependencias federales quieren hacer vinculación con ella, según explican: "porque no pagan y no tratan bien a los invitados". Por eso la importancia de instituciones como el teatro Martínez, que puede gestionar ante el INBA o la Secretaría de Cultura de la Federación programas y actividades artísticas sin depender de las instituciones estatales.
Por eso también la necesidad de una buena dirección en el teatro, sin que intervenga la secretaria coahuilense de cultura, por más familiar que se presuma del presidente del Patronato, para que ya no exijan un perfil priísta para una institución pública, y no es necesario buscar muy lejos el perfil, en el mismo teatro ya trabajan al menos dos personas con todo el talento y la capacidad para volver a llevar al Martínez al cartel de las grandes instituciones del norte del país. Y pueda ser que como en otros años, el teatro demuestre su grandeza más allá de las malas administradores culturales que han tenido el municipio y el estado.
Ojalá que Lucina Jiménez, que ha hecho un trabajo importante frente al INBA ponga en el radar al teatro lagunero, más que con una visita, con la programación que sus coordinadores deberían descentralizar. Afortunadamente, uno de los activos más importantes que tiene el teatro, su público, sigue fiel, activo y vigente, aunque a veces no quieran escucharlo.
@uyohan