Más de la mitad de las mujeres experimentaron eventos de acecho al salir del refugio.
La Fundación Luz y Esperanza (FULYE) lamentó que más de la mitad de las mujeres, víctimas de violencia, que fueron resguardadas en el refugio, experimentaron eventos de acecho al salir de éste, motivo por el cual urgió a las autoridades a agilizar la iniciativa presentada ante el Congreso del Estado para tipificar esta conducta como delito.
Rosa María Salazar, directora de FULYE, dio a conocer diferentes cifras de acuerdo al seguimiento que se hace durante dos años de las mujeres que salen del refugio de la fundación para conocer cómo ha evolucionado su situación.
Informó que actualmente se tienen a 36 mujeres a las que se les da este seguimiento, de las cuales el 53 por ciento que salieron, dicen haber sido víctimas de acecho por parte de sus exparejas.
Lamentó que por lo anterior, muchas de ellas han tenido que cambiar de domicilios o incluso de ciudad.
"Todas las que nos piden ayuda son el cien por ciento de las mujeres que tienen una suspensión del proceso o medidas cautelares, son las clásicas mujeres que nos hablan y nos dicen tengo una medida de restricción, pero vino y se paró en la puerta y estuvo una hora y no hablo con nadie", explicó
Resaltó que aunque estas mujeres hablan a las autoridades, éstas no actúan al señalar que no hay delito que perseguir.
Por lo anterior, Rosa María Salazar, urgió al Congreso del Estado a legislar al respecto.
"Se pide que cuanto antes puedan aprobar la propuesta que existe para tipificar como delito el acecho que existe en Coahuila; hay algunos otros delitos que en ocasiones pueden decir que ya están y que se confunden, por lo que es necesario que este exista en el Código Penal", dijo.
Lo anterior con el objetivo de que las mujeres que son víctimas puedan solicitar la protección de las autoridades.
Recordó que fue el pasado 08 de marzo, Día Internacional de la Mujer, que ésta fue entregada ante el Congreso, la cual no ha tenido avances.
Explicó que este delito se refiere a las conductas manifestadas de manera persistente para imponer sobre una persona una vigilancia, comunicación o contacto no deseado.
"Es como una obsesión del acechador con la víctima y el punto es entender que no es lo mismo que el hostigamiento que el acoso, aquí el acechador sigue a la víctima por todos lados y redes sociales a distancia en silencio, pero siempre con la intención de tener control con la víctima", dijo.
Añadió que incluso realizan publicaciones en las redes sociales donde se ventilan mentiras hacia ellas, mientras en los casos extremos envían regalos a las víctimas y mensajes.
Resaltó que esta conducta antisocial, obliga a las mujeres a perder sus trabajos o cambiarse para evitar este contacto.
Destacó que debido a que estos ejecutan estas acciones a distancia, las autoridades no actúan, al señalarles a las víctimas que no han logrado tener contacto con ellas.
"Es cuando las autoridades dicen, pues no lo has visto, no se te ha acercado, no te ha hecho nada y no podemos detenerlo porque no hay delito qué perseguir", lamentó.