Un gran ambiente de camaradería se vivió en La Rosita, con este torneo benéfico. (Fotografía Ramón Sotomayor)
El equipo conformado por Saad Milán, Emilio Sánchez, Arturo Giacomán y Juan Pablo Ruenes, se quedó con la séptima edición del Torneo Sonrisa Azul de Golf, celebrado en el Campestre Torreón.
Los campeones firmaron tarjeta luego de la respectiva ronda de 18 hoyos de 57 golpes (14 debajo del par de campo), con lo que aseguraron el primer puesto, superando por un par de impactos, al foursome integrado por Juan Pablo Murra, Mauricio Mijares, Toño De Prada Safa y Braulio López.
En la tercera posición se ubicaron, Pepe Arreola, Alejandro Fernández, el exarquero de Santos Laguna, Jonathan Orozco y Carlos Rojas, quienes terminaron con 60 golpes (-11).
Respecto a los premios individuales en cuanto a las mejores O'yes y activaciones especiales que se tuvieron a lo largo del campo, para concientizar a los participantes en cuanto al tema del autismo, se tuvieron grandes sorpresas.
En el hoyo cuatro, el mejor tiro fue el de Alejandro Fernández Enríquez, al dejar la pelota a una distancia de 2.10 metros, mientras que en el 7, los honores correspondieron a Ricardo Muñoz González con 3 metros y 24 centímetros.
Carlos López Martínez, fue el único que en el hoyo 12, pudo poner la bola arriba de green, utilizando en el golpe de salida, guantes de carnaza. Leopoldo Sotoluján en el 6, fue quien la llegó más lejos dentro del fairway, montado en una tabla de equilibrio.
En el hoyo 15, Moisés Arce Daher la dejó a 75 centímetros, para llevarse un gran premio, superando apenas por cuatro centímetros el golpe de Saad Milán. En el 16, el drive más largo con polainas en los brazos lo consiguió Juan Pablo Ruenes.
Ernesto Dávila puso la pelota a 1.87 metros del hoyo en el 17, para ganar el atractivo premio, de una estancia de más de una semana en República Checa y Austria en vuelo redondo, que luego coronó en el sorteo, al ganarse la pantalla de 65 centímetros.
El comité organizador encabezado por Fernando Vázquez, hizo entrega del trofeo del jugador honorífico de esta edición a Miguel Cano, quien falleciera semanas atrás, el cual fue recogido por sus hijos Miguel y Eduardo, en un momento emotivo durante la ceremonia de premiación.