México, ante la ONU, demandó a Hamás la liberación rápida y sin condiciones de los rehenes bajo su custodia, incluyendo a dos ciudadanos mexicanos.
Alicia Buenrostro, responsable de Asuntos en la Delegación Permanente de México ante la ONU, demandó a Hamás la liberación rápida y sin condiciones de los rehenes bajo su custodia, incluyendo a dos ciudadanos mexicanos.
A finales de octubre, después del comienzo de la escalada de hostilidades en la Franja de Gaza, México participó en la décima sesión especial de emergencia de la Asamblea General de la ONU, titulada "Acciones ilegales de Israel en Jerusalén Oriental y otros territorios palestinos ocupados".
Durante su intervención, Alicia Buenrostro consideró inaceptable el uso del veto para impedir la acción del Consejo de Seguridad, dada la gravedad y fragilidad de la situación en el terreno.
En este sentido, mencionó los vetos ejercidos por Estados Unidos al proyecto de resolución S/2023/773, un texto de naturaleza principalmente humanitaria, así como el veto ejercido por Rusia y China al proyecto de resolución S/2023/792.
La embajadora hizo un llamado al cese inmediato y duradero de las hostilidades en todos los territorios palestinos ocupados, especialmente los ataques contra civiles, por parte de todas las partes del conflicto. También reiteró el llamado a establecer un corredor humanitario y a levantar el estado de sitio en el que se encuentra actualmente la población palestina, "considerando que las represalias son contrarias al derecho internacional".
La Secretaría de Relaciones Exteriores destacó que durante la sesión especial de emergencia, el 27 de octubre, la Asamblea General adoptó con 120 votos a favor (incluido México), 14 votos en contra y 45 abstenciones la resolución presentada por Jordania, en su calidad de presidente del Grupo Árabe, titulada "Protección de los civiles y cumplimiento de las obligaciones legales y humanitarias", que solicita un alto el fuego humanitario inmediato y duradero, así como el cese de las hostilidades.
México, señaló la SRE, favorece una solución política integral y definitiva del conflicto, basada en la premisa de dos Estados, que aborde las legítimas preocupaciones de seguridad de Israel y permita el establecimiento de un Estado de Palestina políticamente y económicamente viable, que coexista con Israel dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas, esto, de acuerdo con las resoluciones pertinentes de la ONU.