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Ensayo sobre la cultura

El otro cuento

JOSÉ LUIS HERRERA ARCE.-

¿Los españoles nos conquistaron? Creo que no; fueron los castellanos. España era, en aquel tiempo, un conglomerado de reinos. Los más fuertes, Aragón y Castilla. Isabel, la reina de Castilla fue quien financió a Colón; por consecuencia, podemos decir que es la directamente culpable de la conquista de América.

El cuento no comienza aquí. La Península Ibérica ha albergado diferentes pueblos, los celtas los iberos, etc; después, los cartagineses conquistaron parte de la península en sus intentos de vencer a Roma. Posteriormente, vinieron los romanos quienes impusieron su cultura en todo su gran imperio, una vez que derrotaron a Aníbal, el cartaginés.

En esa región nacieron dos o tres emperadores. Cuando calló el imperio romano, las fronteras del norte se derrumbaron y fueron invadidos por los llamados pueblos bárbaros, entre ellos los godos, en su versión visigodos que se apoderaron de el norte de la península. Esto fue en el siglo IV después de Cristo. Esta es una de las raíces del pueblo español; aunque algunos de ellos van a decir que es la única.

Reinitos godos fueron naciendo en la iberia. Del lado sur, irrumpieron los musulmanes. De las versiones más importantes fueron los omeyas y los nazarí. También fundaron varios reinos. Los unos se pelearon contra los otros durante siete u ocho siglos; pero también se pelearon entre ellos mismos; o sea que, todos contra todos según pintaba la situación política, hasta que finalmente, los godos derrotaron a los musulmanes; o más bien dicho, Isabel y Fernando derrotaron a los musulmanes y se quedaron con la península, excepto Portugal. Esa es otra historia. Esta es la segunda raíz del pueblo español.

Entre unos y otros subsistían los judíos, en constante diáspora; como ciudadanos que no querían en ninguna parte porque tenían una gran habilidad para el comercio y las finanzas. Prestaban dinero y a pocos les gustaba pagarles. Tercera raíz.

España, hasta 1492 era un conjunto de reinos sin unidad. Aún después, diversos reinos, tenían diversas leyes. Según me he enterado, la verdadera unidad no se dio sino hasta el siglo XIX cuando todos fueron legislados de la misma manera.

Para respirar como se vivía ese ambiente, en la edad media, sirve leer el Cid. El estilo literario que más gustaba a la gente era el romance; que, traduciéndolo a nuestros gustos mexicanos, es el corrido. También sirve, para ambientarse, el romancero viejo y tradicional, (sepan cuantos # 174).

Una cuarta raíz fue la religión. Curiosamente, los visigodos, primero fueron arrianos, posteriormente se convirtieron al catolicismo, y se hicieron sus más acérrimos defensores. Fueron más papistas que el papa. Tuvieron en sus manos el arma más mortal para imponerse a sus súbitos: La inquisición.

¿Qué se espera de un pueblo que toda su vida ha estado impuesto a guerrear, a conquistar, a ser conquistado y a liberarse? En un momento estuvo a punto de morir. Almanzor llegó hasta Compostela; bueno, quien acabó llorando fue el último príncipe musulmán.

Lo que pasa con nuestro presidente, pasó con los reyes ibéricos. Se creyeron los únicos que tenían la verdad y expulsaron a los musulmanes y a los judíos; negaron la riqueza cultural que pudieran tener, a pesar de Avicena. (Ya se sabe que la sabiduría griega, Europa la recuperó por los musulmanes, como la concepción del cero y muchas cosas más)

Los reyes visigodos no sabían otra cosa más que guerrear. Los pretextos no faltaron; estaba Francia, sobre todo, para buscarle pleito, los países bajos, los mismos musulmanes por todo el mediterráneo. La defensa de la religión fue uno de los tantos pretextos; todos buscaban lo mismo, el reino universal.

Colón llegó a ofrecer su quimera y en un principio no le hicieron caso. Portugal ya había iniciado su conquista de las costas de África y darle la vuelta al continente para llegar a Asia. El mercado de las especias era muy apetecible. Las historias de Marco Polo hacían soñar a los comerciantes. Los personajes míticos como el prieste Juan. Una vez que Isabel y Fernando pudieron respirar, la primera tal vez se dijo, vamos a darle una oportunidad a este loco que afirma que la tierra es redonda.

Igualito que los aztecas, pueblo guerrero, una religión celosa, un afán de comercio, acostumbrados a la lucha para conquistar pueblos y riquezas. Otro de tantos pueblos elegidos de Dios.

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