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María Soledad Ruiz Canaán, directora del Instituto de Salud Mental del Estado de Durango (ISMED) dijo que, con la escasez nacional de algunos medicamentos para tratar los trastornos de salud mental aunado a la falta de recursos humanos, se incrementa el problema del trastorno depresivo, de las adicciones y el suicidio.
Mencionó que, en la entidad, hay escasez de antidepresivos, psicóticos, así como de medicamentos para combatir los trastornos bipolares, como el carbolit. También citó la falta de fármacos para tratar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Indicó que el desabasto se resintió desde la pasada administración estatal y precisó que esta problemática se presenta a nivel nacional. "Hay desabasto, evidentemente que hay desabasto y no nada más en el estado de Durango, es a nivel nacional, tenemos que poner el punto en la i para que Cofepris tenga a bien exigir precisamente con la planeación el poder tener el suficiente medicamento. De por sí falta mucha gente de la atención de salud mental con el estigma y la falta de planeación, creo que tenemos que hacer esa planeación porque hay que darle la atención a la gente y se requiere de medicamentos", expuso.
-¿Qué pasa con los pacientes que requieren esos medicamentos?, se le preguntó.
"Pues en muchas ocasiones los que tienen posibilidades económicas los compran en las farmacias pero bueno, no es una responsabilidad absoluta del estado, eso es desde nivel federal. Son muchas personas afectadas, que tiene que surtir ellos y comprar ellos el medicamento porque esto incrementa el trastorno de depresión, incrementa el trastorno de adicción, incrementa el problema del suicidio".
En febrero de este año, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez responsabilizó a la empresa Psicofarma SA de CV de provocar deliberadamente un desabasto de medicamentos para tratar las enfermedades mentales y algunas afecciones neurológicas. "Había sido monopólica en la venta de productos al sector público de salud…era un monopolio, una sola compañía que le proveía de estos medicamentos al gobierno por muchos años.
Sin embargo, cuando empezó nuestra administración trabajamos con lo que había, se le compraron varios años seguidos a esta empresa y en fechas más recientes, quizá un año, año y medio, empezó a ocurrir una falta de cumplimiento de los contratos, la empresa posponía las fechas de entrega, hacía entregas parciales, iba fallando en su responsabilidad, afectando obviamente al sector público de salud", explicó.
Dijo que lo anterior fue motivo de una serie de observaciones y sanciones por parte de la Secretaría de la Función Pública además de que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) realizó una inspección a las dos plantas de la empresa ubicadas en la Ciudad de México, detectando múltiples anomalías "preocupantes".
Algunas relacionadas con la fabricación misma de los productos, contaminación cruzada y residuos de medicamentos que quedaban en la línea de producción y se mezclaban con fármacos distintos. También había problemas de identificación de dónde estaban algunos lotes de sustancias.
Producto de ello, la empresa fue sancionada y la Cofepris detuvo líneas de producción, según informó el funcionario federal. En esa ocasión, aseguró que únicamente había desabasto en el sector de salud privado y que en el sistema público sí tenían medicamentos porque los compraban a proveedores internacionales.
En Salud Mental y sólo en el caso de la depresión, se ha registrado un aumento en los últimos años. El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) reporta de enero al primero de abril de 2023, mil 089 pacientes que fueron diagnosticados con depresión. En el mismo periodo, pero de 2022, se detectaron 709 nuevos casos mientras que, de enero al 3 de abril de 2021, fueron 608 personas diagnosticadas con dicho trastorno.