En el programa de radio El Cuartel, platicamos Moi Arce y el que escribe con Félix Cruz Barbosa Ríos exfutbolista profesional nacido en Torreón Coahuila. Félix ya le anda pegando al sexto piso y con mucha amabilidad recordó con nosotros su ilustre carrera como uno de los defensas centrales más finos e importantes de la que quizás sea la mejor época de la historia de nuestra Selección Nacional. Félix ha sido uno de los contados futbolistas mexicanos en jugar cinco partidos en un Mundial, lo hizo en México 86, además jugó los noventa minutos en cuatro de ellos y en el quinto contra Alemania el tiempo regular y los tiempos extras.
México llegó a tener en sus manos el pase a la ronda de los cuatro mejores, pero el árbitro colombiano Jesús Díaz Palacio le anuló un gol a Francisco "El Abuelo" Cruz al minuto 26 del segundo tiempo, con los teutones agobiados por el tremendo calor y contra su arco. A ciencia cierta todavía nadie sabe con precisión cuál fue la falta que vio el central cafetalero, en la media vuelta del "Abuelo", ¿fuera de lugar? ¿falta previa?, todavía Félix se lo pregunta a 37 años de acariciar las semifinales de la Copa del Mundo, el desenlace final lo sabemos todos, Manolo Negrete anotó su penal, pero Raúl Servín y Fernando Quirarte erraron los suyos, mientras que los alemanes fundidos y todo metieron cuatro en fila para dejarnos otra vez frustrados y en depresión.
Un año después de México 1986, Félix siguió mostrando su calidad con los Pumas de la UNAM de regreso de Japón donde jugó un año con Yokohama Nissan, en un momento recibió una oferta del Sheffield United para irse a jugar a la primera división en Inglaterra (la Premier se creó en la 92/93) él estaba entusiasmado pero los Pumas no, le alegaron que ya habían cometido un error en dejar a Hugo Sánchez prácticamente regalado al Atlético de Madrid y no quería cometer el mismo error con él y lo cotizaron muy alto y el club inglés desistió, el lagunero se quedó con las ganas de ser el primer futbolista mexicano en ir a Inglaterra, años después un lagunero adoptivo lo logró, Jared Borgetti al fichar con el Bolton Wanderers.
Otra frustración que sufrió Barbosa Ríos fue el de poder jugar tres Mundiales, el del 86 titular indiscutible todos los juegos, Cruz era parte de la base para Italia 90, pero el asunto de los cachirules marginó a México de la Copa. Después, todavía en forma y confiado en formar parte de los indiscutibles de Mejía Barón para Estados Unidos 94, sorprendentemente ni él, ni Luis Flores, ni Manolo Negrete fueron convocados a la lista final.
Otra deuda pendiente quedó al no poder jugar para el equipo de su tierra. Justo cuando Santos Laguna apareció en primera división en 1988, Félix tomo el teléfono y habló directamente con Salvador Necochea, el responsable de regresar el fut de primera a nuestra región y presidente del equipo comarcano, Cruz le comentó de sus deseos de jugar para el club de su tierra, Necochea en un ejercicio de honestidad le dijo que no tenía para pagarle los honorarios a uno de los centrales más cotizados de nuestro país. Además, le comentó, "no creo que Toño García te deje ir sin una buena lana de por medio". La verdad todo quedó en un sueño, se iniciaban tiempos de pobreza franciscana y Necochea y sus socios rayaron en la heroicidad para mantener el equipo en primera hasta llegar a la venta al Grupo Modelo. Ahí sí, no hubiera habido ningún problema para que Félix firmara con Santos, pero el de Torreón ya vivía su última etapa como profesional con Toros Neza.
Félix nos contó que finalmente se le hizo vestir la playera verde y blanca a rayas horizontales, fue ya retirado en un juego de leyendas santistas que organizaba Pony Ruiz en Zacatecas, Félix, obvio no estaba contemplado para jugar, solamente fue invitado a primera fila a disfrutar del partido, pero muy temprano en el juego Miguel Ángel "El Iguala" Carreón se lesionó y le pidieron a Félix que jugará en su lugar, no tuvo más remedio que aceptar ante la presión y por fin se enfundó la camiseta santista.
Al final de la conversación, Félix Cruz Barbosa Ríos reconoció que es feliz y que el futbol le dio más de lo que él creía merecer. Bien por él.