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La columna del perro

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Médico, cúrate a ti

M.V.Z. MIGUEL DÁVILA DÁVILA

A cualquier persona que se dedique a alguna rama de la medicina, es decir los médicos cirujanos, los cirujanos dentistas, personal de enfermería o los médicos veterinarios les habrán preguntado en más de una ocasión, con respecto a la salud de un paciente si se va a morir o no, de la enfermedad de la cual está siendo atendido.

Cuando a mí me preguntan así a "quemarropa" les respondo que en medicina no hay una respuesta definitiva, y que la respuesta a dicha pregunta será mejor manejarla con porcentajes, comparándola con otro tipo de enfermedades dependiendo también de lo avanzado de la enfermedad, del estado de cada organismo, de la resistencia y respuesta de cada individuo ante un mismo padecimiento.

Les explico que no basta que yo diga sí se va a salvar, o no se va a salvar, porque la medicina no es una ciencia exacta y la salud "No tiene palabra de honor".

Cuántas veces hemos visto pacientes aguantar enfermedades difíciles y largas, y recuperarse en forma espectacular mientras que en otras ocasiones los hemos visto agravarse o complicarse después de una enfermedad o de un procedimiento, que se pensaba que era de "rutina".

Es por eso que la medicina es una carrera apasionante, absorbente, demandante, gratificante y en algunas ocasiones injusta con el médico.

Por tanto el que desee dedicarse a esta profesión o los que ya lo hacen, sabrán que no es un trabajo más sino una forma de VIDA. Deberemos pues, tratar de ser lo más objetivos posible y explicar los pros y contras de cualquier enfermedad, tratamiento o acto quirúrgico a nuestro paciente antes de comenzar.

Entendemos que nuestra vocación nos hizo estudiar para procurar en lo posible, alivio para las enfermedades tratando siempre de que el paciente sane o tenga la mejor calidad de vida posible. Pues cuando un enfermo se acerca a su médico, siempre lo hará con cierto miedo y esperanzado en recibir la mejor de las atenciones y el más atinado de los diagnósticos y/o tratamientos. Tengamos todos en cuenta que un médico es primero una persona y que la decisión final sólo será de Dios.

Cuando yo estaba recién casado tuve una experiencia muy fuerte que me marcó, pues resulta que mi esposa y yo tuvimos 3 gestaciones malogradas, es decir 3 abortos, y después de innumerables exámenes, estudios y diagnósticos el jefe de ginecología de un hospital, nos citó para hablar con mi esposa y conmigo y sin más preámbulos y de una manera fría nos dijo: "ustedes nunca van a poder tener hijos"; lo que a mí me cayó como bomba al ver sufrir a mi esposa ante tan temerarias palabras. Yo conteniéndome y midiendo mis palabras le dije, "usted no puede saber eso doctor, usted no es Dios".

Eso pasó hace treintaitantos años, y como prueba de que la decisión final sólo le corresponde a Dios, en la actualidad tenemos tres hijos, el mayor de ellos es médico, yo platico con él y le aconsejo que cuando esté ante un paciente, sea comprensivo, solidario y que siempre se ponga del lado del que está sufriendo, que tenga paciencia, que sepa escuchar, que siempre, pero siempre esté dispuesto a ayudar y que nunca, pero nunca juegue a ser Dios.

Y ahora para terminar una gota de filosofía.

COMO UN PERRO DEFENDERÉ MI PESO, NO RECUERDO SI ESTO LO DIJO EL EX PRESIDENTE JOSÉ LÓPEZ PORTILLO CUANDO DE TODOS MODOS SE DEVALUÓ EL PESO EN SU SEXENIO… O MI HERMANA QUE TIENE SOBRE PESO Y NO HA BAJADO NI UN KILO.

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