¿CUÁNTO HACE QUE NO VEO UN ARCO IRIS?
Me pregunto si el cielo se ha olvidado de usar el Technicolor. Un Cecil B. de Mille sería menester para que tendiera otra vez en la bóveda celeste la colorida curva que antes mirábamos cuando dejaba de llover y Diosito sonreía.
No ha llovido desde hace varios meses, Las nubes se han ido a otra parte; el cielo se ve monótonamente, inmisericordemente azul. No recordamos ya el ruido de la lluvia sobre el tejado de la casa del Potrero, En los caminos de la sierra ha reaparecido el admonitorio aviso: "Prohibido encender fogatas". Y es que una chispa puede acabar con todo un bosque. En un instante un imprudente puede destruir lo que la naturaleza tardó un siglo en hacer.
Yo reniego porque no llueve.
-Siempre ha llovido, licenciado -me corrige, y me tranquiliza, don Abundio.
Lloverá, es cierto. Por ahí, sobre el Golfo Índico o el Océano Atlántico, en la corriente del Amazonas o del Nilo, anda el agua que luego lloverá sobre la labor de Los Coyotes o en la huerta de los ciruelos a la que bauticé con el nombre de María de la Luz.
Lloverá, sí, y se dibujará luego en el cielo el arco iris. Me parecerá oír la Sinfonía Pastoral; mi corazón se llenará con la lluvia, con Beethoven, con los ciruelos y con María de la Luz. Entonces le daré gracias a Dios por Dios.
¡Hasta mañana!...