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RAÚL MUÑOZ DE LEÓN

FILOSOFÍA POPULAR; EXPONENTES

Hagamos un paréntesis en este convulsivo momento que estamos viviendo; olvidemos, aunque sea fugazmente la problemática que enfrenta el país, tanto nacional como internacionalmente; aflojemos un poco la tensión y hablemos de temas más agradables que sirva de bálsamo a nuestro espíritu.

No tenemos que acudir al profundo y trascendente pensamiento de Sócrates, ni a los extensos tratados de Platón y Aristóteles, pilares fundamentales de la Filosofía y padres del conocimiento universal, para encontrar la verdad de las cosas y la explicación de los hechos y fenómenos más comunes, sean sociales o naturales y, por lo mismo más importantes, pues en la gente sencilla, la auténtica, la que no tuvo oportunidad de ir a la escuela profesional, porque con esfuerzos hizo l primaria, a duras penas la secundaria, y muy eventualmente la preparatoria, es en esta gente en la que se halla la fuente del conocimiento.

En nuestra lejana juventud y remota adolescencia , encontrábamos auténticos filósofos en los peluqueros, los taxistas, los boleros o aseadores de calzado, los que cito a manera de ejemplo, pues res mientras te cortaban el cabello o te lustraban los zapatos, escuchabas al "maistro" peluquero, al chofer del "autotaxi", al "compa" aseador, hablarte de los más diversos temas y de diferentes tópicos, rebelando un conocimiento de las cosas que expresaban convencidos de la certeza de lo que decían y, seguros de que te derrotarían o te convencerían de su punto de vista, el cual muchas veces te haría reír, pero mas te pondría a pensar.

Simpáticos y célebres personajes de la vida cotidiana, que si tu los veías no causaban la "mínima impresión; pero acudías a su establecimiento y comenzaban a hablar, cambiabas totalmente el concepto que tenías de ellos.

Recuerdo, por ejemplo, a dos "maestros" peluqueros: don Gonzalo Ramírez y don Jesús Ceniceros; ambos amenos conversadores, que manejaban sin saberlo la mayeútica y la dialéctica de manera tan sorprendente que envidiarían Sócrates y Hegel, respectivamente. Don Gonzalo Ramírez Milán, a quien coloquialmente llamábamos "Chalo", porque él nos lo permitía, era propietario de la Peluquería "La Elegante", ubicada por la Avenida Rayón, entre las calles Patoni y Degollado; junto con su hermano Elías, atendían de manera amable y cordial a un buen número de estudiantes, con los que intercambiaba opiniones sobre la situación del mundo, del país, de la región y de la Ciudad; a él le escuché decir que para conocer las cualidades de una persona cualquiera, sobre todo si es político, ¡pues hombre, "se le ve la zanca al pollo y se le calcula el peso". Así era de ingenioso y filosófico.

Durante mi época de secundaria y preparatoria acudí a La Elegante por mucho tiempo a que me cortara el cabello. Elías, hermano de Chalo, años mas arde se dedicó a la prédica religiosa. Ignoro si aún lo hace. Los hijos de Chalo, heredaron de su padre, el oficio; se independizaron y juntos pusieron su "Estética Gonzalo y Benjamín" que estuvo ubicada en el desaparecido Hotel Villa Jardín, de Ciudad Lerdo. Después de varios años se separaron y cada uno puso su propio negocio. Hasta donde sé, Ana María Ramírez de la O, hija de Chalo, es la que ahora atiende la peluquería.

Don Jesús Ceniceros Cháirez, auténtico caballero, afable y polemizador, tenía su establecimiento por la Avenida Bravo, entre las calles Mártires y Zarco. Primero tuvo el nombre de "La Ideal". Después se llamó "Peluquería New York. Su clientela era variada, perteneciente a los diferentes estratos sociales.

Ya era yo profesionista e iba con don Chuy a que me cortara el cabello que aún tenía. Mientras me daba el servicio, era una delicia escucharlo disertar sobre temas de muy diferente contenido, sobre todo de índole política, todos muy interesantes. Por ejemplo, ante situaciones alarmantes que inquietaban a algunas personas, solía decir filosóficamente y en tono irónico: "para qué sin tantos brincos estando el suelo tan parejo" verdad Lic.? me preguntaba haciéndome participar de su punto de vista. Su hijo es el profesor Martín Ceniceros Medina, quien desde hace varias administraciones municipales, se desempeña, bastante bien, por cierto, como secretario Ejecutivo de la Junta Municipal de Acción Cívica de Gómez Palacio, teniendo a su cargo la organización de las festividades y desfiles conmemorativos del calendario cívico mexicano. Si don Jesús, aún viviese, estaría orgulloso de su hijo; sin duda.

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Escrito en: Raúl Muñoz de León Panorama

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