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Pobreza y educación

YAMIL DARWICH

A nadie nos es ajeno aceptar que los índices de educación de un pueblo tienen relación directa con los niveles de vida; a mayor escolaridad, mejores condiciones políticas, sociales y económicas en el cotidiano vivir; en contrario, a menor preparación académica, se presentan más limitaciones de aprovechar oportunidades laborales, la mala paga y consecuentemente pobreza con marcadas carencias.

Aquellas naciones que prepararon a sus ciudadanos para contribuir en la calidad de vida -Japón, Finlandia, Países Bajos, por ejemplo- décadas después abandonaron la pobreza y emergieron como potencias del primer mundo. Ninguno tiene las riquezas naturales de México.

Sin embargo, en la actualidad, no es suficiente aplicar recursos a la educación; ésta debe ser orientada a las necesidades del nuevo sistema político-económico mundial, donde se requiere desarrollar habilidades y destrezas para aplicarse en los nuevos procesos productivos, caso de los sistemas computacionales, sistematización, robótica o la medicina genómica/inmunológica. Todo empieza en primaria.

En Japón, nuevamente aparecieron los administradores de la educación con visión del futuro; ellos, desde hace años, se prepararon para el cambio de su modelo educativo, implementando un plan piloto llamado "Cambio Valiente", con el apoyo y asesoría de expertos internacionales, entre ellos Erasmus Europa, Grundtvig, Monnet, Ashoka y Comenius.

Los nuevos programas contienen solamente cinco materias: Aritmética de Negocios, con las operaciones básicas y uso de calculadoras financieras; lectura, civismo, computación e idiomas.

El objetivo es lograr una nueva generación políglota, expertos en cómputo y hábiles para utilizar celulares como herramientas de trabajo, lectores asiduos y, sobre todo: ciudadanos respetuosos de la ley y defensores de la libertad. Taiwán les sigue los pasos.

Desde luego que durante mucho tiempo dialogaron entre conocedores, definieron planes de estudios, contenidos de programas, implementaron una capacitación de maestros efectiva, planearon la adquisición de recursos, plantearon costos para recibir presupuestos, etc.

En México, por desacreditadas filosofías y utopías populistas, ideando sobre las rodillas, decidieron cambios en los planes de estudio para los niños, ¡el futuro de México!, con izquierdistas radicales manipulándolos.

Las materias como español, matemáticas, ciencias naturales, historia, geografía, etc, serán sustituidas por cuatro campos formativos: lenguajes; saberes y pensamiento científico; ética; naturaleza y sociedades de lo humano y lo comunitario.

Las materias que se impartían orientadas a desarrollar habilidades intelectuales -capacidades de pensamiento concreto-; serán sustituidas por cuatro programas, planteados en libros de texto que presentan graves deficiencias: desde errores de ortografía, el mensaje divisionista entre ricos y pobres, motivación para enfrentar a opresores y oprimidos; inducción a ideologías comunistas con héroes como Marx y Engels, motivando la lucha -conflicto- de clases; hasta educación sexual distorsionada, promoviendo la vida sexual activa en impúberes. ¡Barbaridades!

No consideraron la provocación del mayor distanciamiento en calidad educativa entre quienes asistan a escuelas particulares y los que queden desamparados ante la manipulación educativa del Estado. ¿O será intencional?

De fondo, insistirán en el pensamiento izquierdista, lucha de clases y contraposición contra el sistema capitalista. Sembrarán violencia.

Por cierto, y grave, plantean una deficiente formación en inteligencia numérica -matemáticas- ignorando la importancia del ejercicio intelectual y desarrollo de interconexiones neuronales.

Con manuales plagados de errores, tendenciosos y confusos, los profesores deberán enfrentar el reto sin tener capacitación previa, ni recursos didácticos para desempeñarse con éxito.

No fueron tomadas en cuenta las opiniones expertas en educación del siglo XXI, de maestros o padres de familia, ofendiéndolos trayendo extranjeros maliciosos. Tampoco consideraron los aprendizajes alcanzados para comprender mejor el funcionamiento del cerebro y sus redes neuronales; consecuentemente, capacitarlos para la competitividad.

Hoy sabemos, por los avances en neurología y lingüística, que el entrenamiento cerebral es fundamental para incrementar los niveles de inteligencia, ¡y se empieza con la numérica!

Si éramos los últimos en las clasificaciones de calidad educativa en la OCDE, ahora también vamos descendiendo en las latinoamericanas y pareciera que el propósito es la mala educación para debilitar voluntades y poder controlar mejor al pueblo. Es maliciosa la planeación a largo plazo -al crecer los ahora niños- en la formación de jóvenes y adultos sumisos, manipulables e incapaces de discernir el engaño populista.

Por lo pronto se pierde el ejercicio en la libertad del pensamiento y toma de decisión; habrá daño a la autoridad de padres y madres de familia, generando conflictos y división familiar; la capacidad de pensar será limitada y, cumpliendo el deseo de AMLO, será contenido el "aspiracionismo neoliberal" de aquellos codiciosos que "quieren poseer más de un par de zapatos".

Como bien dicen: "éramos muchos y parió la abuela"; ahora, la pobreza ya no es una amenaza para el futuro de México, empieza a ser nuestra realidad. Reflexione sobre lo difundido por las redes.

La realidad de países tercermundistas, caso de Venezuela o Nicaragua, satélites de la Cuba dictatorial, está a la vuelta de la esquina y debemos contenerla… o ¿Usted qué opina?

ydarwich@ual.mx

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