Al estudio de Warner Brothers se le puede analizar desde muchas formas, ya que sin lugar a dudas ha dejado una gran huella con las películas que ha producido y distribuido por todo el mundo, que le han redituado en cuanto a ganancias, influencia y trascendencia.
Se funda hace 100 años por los hermanos Harry, Albert, Sam y Jack Warner, quienes iniciaron en el negocio del entretenimiento en la primera década de siglo XX en Ohio. Posteriormente se trasladan a Hollywood debido a varios elementos a favor en cuanto a las condiciones que ofrecía este lugar en California, además de que en Nueva York y Nueva Jersey se tenían que pagar derechos de autor a los hermanos Latham, quienes idearon un sistema para que al momento de correr el rollo de la película no se tensara y se rompiera. Como buenos aprendices de Edison, patentaron el "bucle Latham", por lo que también contribuyeron para la llegada de cientos de personas a un lugar inhóspito en ese momento, pero que luego se convirtió en la Meca del Cine.
Según la historia fue el 4 de abril de 1923 cuando inició esta empresa a operar, aún se hacía el cine mudo y ya había varias estrellas que dominaban en los cines de aquella época. Este estudio va realizando varios proyectos como otros estudios, hasta que se arriesgan a hacer lo que ese momento era una innovación, pero que también significó el fin de una era. En 1927 producen la famosa "The Jazz Singer", primera película con sonido. Los hermanos no pudieron ir al estreno porque había fallecido Sam, pero el éxito que representó este filme fue marcando parte de lo que ha sido uno de los sellos distintivos de esta compañía. En este tiempo realizan varios musicales, que en su momento animaban al público, pero la saturación de este tipo de historia hizo que ya no fueran tan atractivas.
Para la siguiente década llegó el Technicolor, que también es uno de los avances más significativos tanto en la producción como en la distribución del cine, haciendo que este negocio ya no solo fuera como en sus primeros años un entretenimiento bajo carpas, sino que se necesitaban establecimientos, con butacas permanentes para la comodidad de los espectadores, cada vez más hambrientos de las novedades.
También empiezan a explorar un nuevo tipo de historia: los gangsters. Enemigo Público se convirtió en una de las películas más influyentes de este género y convirtió a James Cagney en la estrella del estudio. Pero esto también tiene sus consecuencias al generar tensión entre los dueños del estudio, quienes quería mantenerse dentro de los parámetros del Código Hays que eran pautas para la autocensura en los temas que se podían tocar, y los productores que querían atraer al público con historia más cercanas a la realidad.
Además, empieza a dejar atrás el glamour del cine etéreo de los 20, para dar paso a la visión de actores y actrices más cercanos a las personas comunes. Humphrey Bogart se convierte en un ícono del cine mundial con Casablanca de 1942, junto a Ingrid Bergman. Esta historia fue la punta de lanza para contar historias que tocaran el tema bélico en pleno conflicto de la Segunda Guerra Mundial, en donde también se utilizó el cine y hasta las caricaturas como parte de la propaganda para apoyar al ejercito estadounidense y ridiculizar a Hitler.
Con el paso del tiempo no solo se enfocaron al negocio del cine sino que se diversificaron, al absorber otros pequeños estudios, comprar los derechos de otras películas como el Mago de Oz, tener en su poder cadenas de cines para exhibir sus títulos, así como el ir poco a poco ser parte de la industria musical, de la televisión y del entretenimiento.
En la década de los 50 se enfoca a realizar varias películas de Western, para los 60 retoma varias obras de teatro y musicales de Broadway para llevarlas a la pantalla, pero entra en crisis este tipo de historia porque también cambia nuestra forma de ver el cine. La película que empieza a dar muestras de lo que será el Nuevo Hollywood es Bonnie and Clyde (1967) de Arthur Penn, la cual se aleja de cualquier autocensura y muestra cómo contar una historia en diversos tonos, desde la sensualidad hasta la violencia poco convencional.
Y para muestra los 70, en donde nacen obras como Naranja Mecánica, El Exorcista, Amarga Pesadilla o Harry el Sucio, en donde la violencia, el romper con código y el tocar temas más fuertes marcaron a la forma de cómo se consume el cine.
Otro sello característico de este estudio es el cine de fantasía. Por ello apuestan a las películas de superhéroes como la saga de Superman con el inolvidable Christopher Reeve, o el Batman tanto de Tim Burton como el de Christopher Nolan, ya que ellos son los dueños de DC Comics. Además en los 80 apostaron por los Goonies, los Gremlins, la Historia sin fin, Blade Runner, Arma Mortal, así como en los 90 a Space Jam, Ace Ventura, Mars Attack, Liberen a Willy y previo al nuevo milenio, a Matrix.
En este nuevo milenio, el modelo de mercado ha hecho que esta marca este presente en casi todos los hogares a nivel global gracias a su presencia en televisión, música, cine, videojuegos y cada vez más en lo que se conoce como experiencia para los consumidores. Han generado las sagas más exitosas de este nuevo siglo como Harry Potter, el Señor de los Anillos y hasta el Monsterverse de Godzilla y King Kong. (Dicen que también que no deje fuera a la de Magic Mike).
Se puede decir que en gran medida como consumimos historias para entretenernos es gran medida a la forma en cómo Warner Bros ha realizado, con éxitos y fracasos, su trabajo de llegar a emocionar y vibrar a millones de personas. Se le puede cuestionar muchas cosas sobre las fórmulas para conseguir que el público se quede cautivo, pero también estamos en otros tiempos en donde el consumidor se vuelve productor de nuevos mensajes.
Se viene muchas transformaciones, por ello esta compañía como otras más tendrán que encontrar nuevas estructuras que sean atractivas a un público cada vez más exigente pero cada vez más diverso.