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El lograr el bienestar de los empleados debe ser una cuestión organizacional en todas las empresas, este bienestar laboral depende de varios factores que están en manos de la propia empresa: la carga de trabajo individual, las condiciones y la flexibilidad en que se labora, la influencia del gerente y la cultura propia del equipo de trabajo.
Es obvio decir que el bienestar de las personas en su trabajo, inicia con la voluntad y el esfuerzo del empleado. Y aunque el empleado no tenga la capacidad de cambiar su organización o su jefe, hay algunas cosas sencillas, respaldadas por la ciencia, que el empleado puede hacer de manera cotidiana para mejorar su estado emocional y su bienestar. Cuando se trata de mejorar el bienestar en el trabajo, las pequeñas cosas marcan una gran diferencia si uno las practica de forma constante.
La aptitud emocional de una persona es su propia habilidad para crear una relación de más apoyo consigo mismo, con sus pensamientos y emociones y con otras personas. Si una persona mejora su estado físico y su estado emocional, mejora su capacidad para hacer frente a los desafíos físicos y mejora también su capacidad para gestionar los desafíos emocionales con menor esfuerzo, menor estrés y menos agobio.Mencionaré las cosas sencillas, respaldadas por la ciencia, que el empleado puede hacer de manera cotidiana para mejorar su estado emocional y su bienestar.
Póngase en contacto con usted mismo todos los días. Pregunte a usted mismo: ¿Qué tal me va hoy? ¿Cómo me siento? Tome conciencia de su situación sin querer inmediatamente arreglar todo. Seguramente se sorprenderá de lo bien que se sentirá al estar consciente de la situación, para sentirse mejor, en lugar de dejarse consumir por los sentimientos de estrés o agobio, sentirá que tiene más control.
Las investigaciones respaldan lo que menciono: las personas que practican la conciencia emocional tienen más probabilidades de reportar un mayor bienestar. Estar consciente de sus sentimientos difíciles disminuye la intensidad con la que los experimenta y además le da la oportunidad de hacer algo que lo ayude a sentirse un poco mejor
Tómese unos descansos cortos y de calidad durante el día. Descansos de calidad significa hacer algo que le ayude a desconectarse del trabajo, a recargar de energía su pila. Navegar por las redes sociales o leer las noticias no es una pausa de calidad, ni tampoco lo es ponerse al día con su lista de tareas pendientes.
El cerebro humano necesita tomarse un descanso breve cada 90 o 120 minutos para funcionar al máximo y evitar el estrés y el agobio acumulados. Microsoft llevó a cabo recientemente un estudio a gran escala y encontraron que tomarse descansos de cinco a 10 minutos entre reuniones redujo significativamente el estrés y el agobio acumulados y mejoró la concentración y el desempeño. También puede dar un paseo corto fuera. Como lo demuestran muchas investigaciones, el descanso breve le mejora el estado de ánimo, mejora la concentración y la motivación, y tiene muchos beneficios para la salud.
Practique la aceptación para centrarse en lo que puede controlar. La aceptación implica dos pasos: primero, reconocer la situación con claridad y centrarse en los hechos que sabe que son ciertos. En segundo lugar, debemos identificar un paso que podamos dar para seguir adelante con menos estrés y esfuerzo. Practicar estos dos pasos de aceptación cuando se ve atrapado en un círculo de pensamientos negativos ayuda a centrar su atención en lo que puede controlar y a tomar una acción productiva, por pequeña que esta sea. Esto pequeña victoria le da a su cerebro una sensación de progreso y lo motiva a encontrar otras medidas útiles que pueda tomar.
Priorice los micro momentos de conexión con los colegas. Asegúrese de saludar a sus colegas con un entusiasmo genuino cuando los llame por teléfono o cuando los vea por primera vez durante el día, de verdad, hágalo, pero hágalo de manera consciente. El presidente del consejo de una empresa lagunera se sorprendió cuando alguien le dijo que los empleados se quejaban de que él no los saludaba, dijo: ¿Cómo?, ¡¡Yo siempre saludo!!
En las reuniones virtuales, en las que hay una tendencia a centrarse en la agenda, haga el intento de pedir a quienes participan, que compartan algo bueno de la semana hasta ahora. Todos estamos hambrientos de conexión humana después de los años de aislamiento pandémico y eso está afectando negativamente a nuestro bienestar.
Como seres humanos, estamos programados para conectarnos, el apoyo social y la sensación de conexión mejoran la salud mental y reducen el estrés y la ansiedad.
Practique la gratitud. Desarrollar una mentalidad agradecida siempre es beneficioso para el bienestar, más aún en estos tiempos de incertidumbre. La incertidumbre es sumamente estresante y agota energía. Es lo más difícil de gestionar para el cerebro humano. Cuando su cerebro encuentra la incertidumbre, se centra en encontrar un posible peligro y entra en el "estado de lucha o huida" como forma de protegerse. Esto puede provocar un aumento de la ansiedad con resultados negativos, imaginando los peores escenarios posibles.
Al practicar la gratitud, usted le está pidiendo al cerebro que amplíe su lente y centre su atención en cosas que son positivas, significativas, reconfortantes. El objetivo no es negar las dificultades a las que se pueda enfrentar, sino recordar que no son la totalidad de su vida. Esto alimenta su energía emocional y ayuda a mejorar su resiliencia, que es su capacidad de adaptarse positivamente en medio de los desafíos.
Practique el descanso activo fuera del trabajo. Es muy importante pasar tiempo fuera del trabajo haciendo las cosas que a uno le gustan. Dedique tiempo a su afición favorita. Dedique tiempo a la lectura o a la jardinería. Pruebe una nueva actividad creativa, la clave es hacer algo que alimente activamente su energía.
Recuerde que usted no es solo su trabajo, y aunque su trabajo le apasione, le conviene hacer las cosas que le gustan fuera del trabajo. Si su cerebro está obsesionado con la productividad, recuerde que el descanso activo es una inversión en su capacidad para dedicar toda su atención a su trabajo durante un período prolongado.
Fuente de referencia: Nataly Kogan, escritora en The New York Times y Wall Street Journal. Harvard Business Review.