Estamos a nada del 14 de febrero y con este pretexto te invito a que hagamos un ejercicio.
Imagínate a ti a los 12 o 13 años en medio del festival de San Valentín de tu escuela.
Imagínate que además de los globos y chocolates, en tu salón el intercambio es de libros de desarrollo personal, kits de insumos para la menstruación y folletos que explican los procesos naturales que se presentan en los cuerpos de esa edad como la menarquia, los cambios hormonales y el deseo sexual, entre otros.
Imagínate que además de los mensajes de romance y amistad idílicas los salones estuvieran adornados con globos, carteles e incluso sonaran canciones que hablaran del amor más importante para que exista cualquier otro: el amor propio. Ese que abraza a cuerpos, expresiones y preferencias diversas.
¿Te suena demasiado progre, exagerado o francamente fuera de lugar?
Si la respuesta es no, felicidades.
Si la respuesta es sí, te comprendo perfecto.
¿Sabes por qué?
Porque llevamos siglos y siglos con la creencia colectiva de que el amor perfecto es entre un hombre y una mujer con bellezas estereotipadas -e inalcanzables-, donde el varón es fuerte, valiente y poderoso y la mujer es dócil, tierna y por supuesto, virgen.
Cientos de generaciones hemos sido adoctrinadas para encontrar el amor al precio que sea y hasta ahí. Son las personas más jóvenes, sobre todo mujeres, quienes muchas veces en la etapa de la pubertad toman decisiones críticas para el resto de su vida sin información a su alcance y con esa idea del amor romántico como única referencia.
Y cuando la fantasía que existía solo en sus cabezas y corazones se acaba, caen en cuenta que nadie les habló de cómo ejercer su sexualidad de manera segura, de cómo mantenerse a salvo de situaciones de peligro, de cómo luce una relación abusiva y en general, de los muchísimos tipos de violencia a que se exponen.
Es decir, saben mucho de romance, pero prácticamente nada de sus derechos reproductivos y sexuales y disociar una cosa de la otra ha llevado a millones de mujeres y niñas a soportar relaciones desiguales, abusivas y violentas.
Si este 14 de febrero hay que hablar de amor, que sea del propio y si les vamos a contar cuentos a nuestras niñas que sean de mujeres con derechos, completas, libres y plenas.
Esa es la narrativa que atraviesa todas las acciones que llevamos a cabo en Fundación Femmex, porque queremos que todas las mujeres con quienes tenemos contacto entiendan que son suyas y de nadie más.
PD. También tenemos kits de insumos para la menstruación, por si decides dar un regalo diferente.
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