La percepción suele jugar malas pasadas, a veces toma un atajo. Es lo que se conoce como Efecto Halo. ¿En qué consiste? En etiquetar y valorar a una persona, a partir de un rasgo sobresaliente, positivo o negativo y extender ese juicio hacia otras características que quizá nada tengan que ver. Es un estigma, una proyección que se expresa a través de nuestros juicios, con prejuicios.
En una ocasión, se instaló un hombre indigente en la puerta del edificio donde tenía mi oficina. Como había cursos durante todo el día orientado a personas jóvenes, hijos de empresarios, surgió cierta incomodidad. El hombre parecía extraviado, hablaba solo y temíamos que tuviera alguna reacción violenta. Hice una denuncia a la policía, pero no podían detenerlo porque no había hecho nada.
Busqué ayuda en un área del municipio, me hicieron tantas preguntas que desistí. Urdimos un plan, le pedimos al servicio de recolección de residuos que le quitaran sus trastos en el momento que el hombre no estuviera presente. Así sucedió, sin embargo, el hombre regresó, la gente que circulaba, lejos de apoyar el despeje, se puso del lado del indigente. En una hora, lo llenaron de abrigo, comida y elementos para acampar. La desesperación aumentó en nuestra oficina, casi no podíamos ingresar al edificio.
Le pedimos a un trabajador que nos hacía mantenimiento, que se ocupara de despejar la entrada. Le explicamos el problema y la amenaza que sentíamos con ese vagabundo ahí instalado. Lo vimos desde el balcón del primer piso, bajó, hablaron un momento y sin ninguna resistencia, el vagabundo tomó sus pertenencias y se fue.
¿QUÉ HABÍA SUCEDIDO?
El enviado le explicó los inconvenientes y le pidió amablemente que se fuera a otro sitio. El vagabundo accedió amablemente. Fin de la historia. Pensamos todas las opciones menos una: pedirle que se fuera.
Al revisar minuciosamente nuestras definiciones, observaremos que la mayoría provienen de generalizaciones que construimos con el efecto halo. Actuamos como victimarios erráticos al juzgar a otros y somos víctimas de la comunicación, la asociación de personalidades a conceptos y marcas.
En su proverbio ancestral, los italianos afirman: Traduttore, traditore.
Así nos traicionan nuestras percepciones cuando las traducimos.
Te invitamos a seguir nuestras redes sociales en Facebook como vibremospositivo, en Instagram como @jorge_lpz, @vibremos_positivo2020 y @claudiopenso, escríbenos a jorge@squadracr.com