(MARY VÁZQUEZ)
Los comerciantes de San Pedro resienten en esta Navidad y Fin de Año los estragos ocasionados por la sequía que derivó en la falta de cosechas y el cierre de las dos plantas Wrangler, ya que no han registrado las ventas esperadas y quienes los están haciendo “fuertes” son las personas que llegaron de visita para pasar estas festividades con sus familias.
“En las pláticas entre nosotros, entre los locatarios nos damos cuenta que el municipio si se ha visto mermado el movimiento y lo atribuimos a que este año soltaron agua para sembrar, no hubo nogales, no hubo casi forrajes, no hubo algodón, ósea el campo está fregado y la gente nada más vino a comprar lo que iba a preparar para cenar, lo estrictamente necesario y otra cosa que también sucedió, fue que cerraron las maquilas”, dijo Miguel Ramírez, quien ocupa uno de los puestos de mayor tradición familiar en el interior del mercado Benito Juárez.
Menciona que, al concluir el ciclo escolar empezaba el repunte en las ventas, pues son los meses en que está en su “mero apogeo” la actividad en el campo y aunque para esas fechas, sin que lleguen todavía los paisanos o aquellos que viven en las ciudades fronterizas por el periodo vacacional de verano, la gente que “baja” de los ejidos sostienen la actividad comercial, la cual se complementa con la llegada de los visitantes.
Miguel comenta que lo mismo ocurre en diciembre, que incluso es la temporada más esperada del año, pero desafortunadamente en está ocasión no fue así, pues para la celebración de Navidad considera que en su negocio donde ofrece imágenes religiosas, vestidos, sábanas y demás prendas para vestir al niño Dios, figuras entre elementos para instalar los nacimientos, así como artesanías y souvenir, menciona que el repunte fue de entre un 30 o 40 por ciento, cuando todavía el año pasado se duplicaban.

Menciona que en su caso, fue registrando una mejora a partir de el reciente fin de semana y lo atribuye a que durante sábado y domingo ya se observaba más personas de otros lados, pero repite que en otras temporadas a partir del 22 de diciembre había mucha afluencia de clientes en toda la zona comercial.
“Este año se percibió el cambio, porque todavía el año pasado, sin que llegaran todavía la gente de fuera, uno ocupaba a gente para que le ayudara y aparte la familia y para cierta hora no nos dábamos abasto, no teníamos chance ni de comer, ya andamos comiendo a las cuatro o cinco de la tarde y ahora no y si hablamos de porcentaje en ventas, pues se duplicaban. Son días en los que sale uno bien fregado, pero se hace uno la idea por que vale la pena, bien aprovechado todo el esfuerzo, porque ya no vuelven esos días hasta el siguiente año, pero le digo que este año no, porque la gente en el campo está bien fregada y los que nos están haciendo fuerte son los que llegaron de fuera”.