Podrían IA y robótica desplazar empleos de manufactura; necesaria más capacitación
El rápido avance de la Inteligencia Artificial (IA) y la robótica generará en un plazo de seis a siete años un desplazamiento significativo de trabajadores, lo que podría impactar de manera directa al mercado laboral mexicano, advirtió el economista Antonio Serrano Camarena, quien además anticipó un escenario económico complicado para 2026, caracterizado por limitaciones financieras del sector público y un contexto internacional adverso.
El especialista explicó que, aunque la IA aún no reemplaza el trabajo manual, la automatización robótica ya avanza con fuerza, sobre todo en actividades repetitivas.
De acuerdo con estimaciones realizadas en Estados Unidos, hasta 30 por ciento de las empresas actuales podrían dejar de requerir este tipo de labores humanas en el corto y mediano plazo.
Como muestra de esta tendencia, Serrano Camarena señaló que en Ramos Arizpe ya existen al menos dos empresas cuya producción opera casi en su totalidad de manera automatizada.
Añadió que en la Región Sureste de Coahuila se han presentado conflictos sindicales no por escasez de empleos, sino por la falta de trabajadores humanos, lo que abre un debate sobre la aplicación de cuotas sindicales en centros de trabajo donde predominan los sistemas automatizados.
El economista advirtió que la combinación entre IA y robótica reducirá la demanda de mano de obra poco calificada, afectando principalmente a economías como la mexicana.
Ante este escenario, consideró indispensable que el Plan México incorpore programas de capacitación técnica y especializada, a fin de evitar que la población quede limitada a estudios básicos sin habilidades acordes a las nuevas exigencias productivas.
Respecto al panorama económico para 2026, Serrano Camarena identificó tres factores determinantes. El primero es la insuficiencia de recursos públicos, ya que, aunque la recaudación fiscal ha aumentado, gran parte del presupuesto se destina a programas sociales que no generan retorno económico.
El segundo elemento es el débil crecimiento económico mundial, previsto por debajo del tres por ciento, cuando el promedio histórico oscila entre 3.8 y 4.2 por ciento.
A esto se suma la situación financiera de empresas estratégicas como la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (Pemex), que requieren apoyos constantes sin alcanzar la rentabilidad esperada: “Se trata de un gobierno con alto nivel de endeudamiento, grandes compromisos y una capacidad productiva limitada”, afirmó.
Finalmente, señaló que el entorno externo, que fue el principal impulsor de la economía entre 2021 y 2025, atraviesa ahora un periodo de incertidumbre internacional, lo que reduce su capacidad para sostener el crecimiento económico del país.