El Siglo de Torreón / Fernando Compeán
El tiempo se disfruta mejor cuando se comparte entre movimiento, risas y encuentros constantes. La actividad física se convierte en el pretexto ideal para reunirse, liberar energía y fortalecer la amistad a través de experiencias que se repiten y se celebran. Cada encuentro deja espacio para el disfrute y la convivencia sincera.
Las conversaciones surgen de manera natural, acompañadas de anécdotas, bromas y momentos de reflexión que refuerzan los lazos. Entre juego y charla se construye una dinámica cercana, donde el entusiasmo, la amistad y el gusto por convivir hacen que cada reunión sea significativa y esperada.